El arte es un producto. Un producto comercial, digo. Se compra, se vende… y se subasta. Es la máxima expresión de lo que explicaba John Berger en Modos de ver: el arte no como placer de percepción sino como exhibicionismo y ostentación. Cuadros colgados en los museos y las galerías, que son templos de un culto a lo original-originario, cuando no existen diferencias externas en una copia bien realizada.

Obras de los artistas pop Roy Lichtenstein y Andy Warhol, así como del escultor David Smith y del pintor Mark Rothko, son las piezas más codiciadas de las subastas de arte que se llevarán a cabo la próxima semana en Nueva York. Las firmas Christie’s y Sotheby’s celebrarán el martes y miércoles, respectivamente, sus acostumbradas ventas de otoño de arte contemporáneo y de posguerra, que en conjunto podrían alcanzar los 250 millones de dólares”.

Una de las pinturas es ésta, de Roy Lichtenstein:

In the Car, de Roy Leitchestenin

Se llama In the car, y está inspirada en el cómic de los años ’60 “Girl’s Romances“. A principios de año, tuve la posibilidad de verla en el Museo de Arte Contemporáneo de Edimburgo. Hasta allí fui con el Comandante Luque. Y le eché esta foto. También nosotros somos víctimas de la “uniqueness“.

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