Café con Günter Grass
Personajes: GUZMÁN, BEGOÑA y JUANLU.
Escena: Madrid. Una cafetería como cualquier otra, de las que al entrar huele a rancio y a humo de cigarro puro; es amplia, sirven también comida, y las mesas son de tablas de granito embellecido y patas de color negro como las de las máquinas de coser; el techo es alto, estilo victoriano-castizo, y el camarero está hasta el gorro de trabajar allí.
GUZMÁN: sí… sí… qué bueno fue aquél día…
BEGOÑA: oye… mira aquel de esa mesa… jejej… se parece a Günter Grass…
JUANLU (girando la cabeza): coño! es verdad… jajajaj.. se parece un huevo…
GUZMÁN: jajajaj… si!!! joe… pero es más viejo, no?
BEGOÑA: sí…sí… Günter Grass yo creo que es más joven…
Pasan unos cuantos minutos y unos cuantos temas de conversación.
GUZMÁN: oye… que se parece un huevo, eh? jajajajaj
JUANLU: y si es? jajajaja….
BEGOÑA: que está fumando en pipa!
JUANLU: verás tu que es… espera, calla, voy a intentar escuchar si habla en alemán….
PRESUNTO GÜNTER GRASS: ich lsdflksdflkdsf wit lkjdlkjdf
JUANLU: que si! que si! que está hablando en alemán!
Mientras, GUZMÁN se levanta y pasa junto al PRESUNTO GUNTER GRASS para comprbar que habla en guiri.
BEGOÑA: me levanto y le pregunto?
JUANLU: jajajaj…. levántate… ve… ve, por favor.
Tras dudar varias veces, BEGOÑA se levanta y se dirige a la mesa del PRESUNTO GÜNTER GRASS
BEGOÑA: perdone…. habla usted español?
PRESUNTO GÜNTER GRASS: no… solo un poco… Ingles?
BEGOÑA: ok, yeah, well… my friends and me were looking at you because… well, you really look like Günter Grass.
PRESUNTO GÜNTER GRASS: Yes, I am.
BEGOÑA, GUZMÁN Y JUANLU: ostia!!! jajajajajajajaja!!!
Y el Premio Nobel le cuenta a Begoña que lleva en Madrid un par de semanas y le presenta a su esposa, allí sentada con él. Los tres amigos se lamentan por no llevar cámara encima y prefieren no pedirle un autógrafo. Al cabo de un rato, el señor y la señora Grass terminan su café con leche y se levantan. Miran a los tres amigos, sonríen y les dicen adiós con la mano. Y los tres amigos se quedan en aquella cafetería victoriano-castiza, lamentándose de no tener cámara, llamando a los colegas para contárselo y pensando en por qué nunca se leyeron El tambor de hojalata que tienen en la estantería.
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