“Mamá, quiero ser periodista”
Ser artista, ahora, es fácil. Ahora lo realmente rompedor, amigos, es ser periodista. Es ir contracorriente, es ser la oveja negra de la familia, del grupo de amigos, del vecindario. Ahora ser periodista es ser un paria.
¿Es para tanto? Pues quizá no, pero a la luz de la última encuesta del CIS, sí.
La de periodista es la profesión menos valorada, sólo por delante de los militares (y con lo que los militares han sido en este país, no es mucho consuelo).
Se pregunta el compañero Manuel Rico “cuándo empezó a joderse la profesión“. Pues debe ser pronto, antes incluso de la eclosión definitiva de la telebasura y el teleacoso: casi el 40% dice que el prestigio del periodista es igual ahora que hace 10 años. No sé si es verdad que esto no es nuevo o si en cambio es sólo una sensación por acumulación, pero quizá deberíamos preguntarnos si a veces culpamos demasiado a la prensa rosa de nuestros propios pecados.
Ah, y sólo un 4,5% de los padres recomendaría a sus hijos que se dedicaran al Periodismo.
Claro, que todo esto también puede deberse a que nos conocen poco: sólo un 1,3% dice tener relación frecuente con alguno de nosotros. Aunque visto del otro lado, a lo mejor eso significa que somos unos corporativistas a los que nos gusta merodear al poder en vez de empaparnos de ciudadanía.
No hay posts relacionados.
fotografía









Pingback: Imputados, falsificaciones y periodismo de investigación « 14 de abril
Pingback: Los límites ciudadanos « Subiéndome al podio
Pingback: » Alarma social » No mires a los ojos de la gente