Crónica multimedia de un concierto memorable
Serrat y Sabina abrieron la gira Dos pájaros de un tiro en Zaragoza y allí que nos fuimos atemporal, xosé y yo. Subidón.
Vídeo realizado por Xosé
Yo no quiero que este concierto acabe. Yo no quiero dejar de emocionarme.
Sabina demostró que sus viejas y nuevas adicciones no pueden con él, que esa voz whiskera con la que se ha reinventado sigue siendo muy válida para la música en directo. Que puede. La voz de Serrat no puede mucho más, la verdad. Recuerdo que ya era así cuando lo ví por primera y única vez, en un teatro cerrado, hace ya 6 o 7 años. No se ha sabido reinventar y cuando su timbre fluctúa roza el silencio en demasiadas ocasiones. Pero da igual:
¿Que la voz no es la de entonces? Qué importa. Si no les dejamos cantar, si lo hacemos los demás. Nueve mil voces coreando sus canciones enmudecen al más templado y curtido de los autores y, para poder elevarse por encima de ellas, precisaron cambiarnos el paso, tu nombre me sabe a yerba a ritmo de mariachi y esas otras pequeñas cosas de aires flamencos, lo consiguieron.
Si a Serrat le falta voz, le sobran ganas. Compartir gira con Serrat es un reto no sólo musical sino personal, que se lo digan a Fito Páez. Sabina rezuma ego, cada movimiento sobre el escenario parece querer decir “sí… ya sé que me venís a ver a mí y no a él” y tanto los ritmos como el ‘guión’ entre canciones están hecho para resaltar su mito de poeta maldito y enfant terrible.
Pero Serrat tiene ganas. Si con su voz no puede eclipsar a Sabina, lo hace con su energía y su puesta en escena. Se mueve, baila, gesticula, interpreta. Hace reír sin herir, se muestra humilde, tímido, entrañable. Supo convertir a un público frío con él y entusiasmado con Sabina en un montón de gente pensando “joe, se me había olvidado lo grande que es Serrat” y disfrutando de dos pájaros con muchas horas de vuelo y algún tiro de más.
O lo que es lo mismo que todo lo anterior, no se pierdan la micro-crónica sobre el terreno de atemporal:
[display_podcast]
No-no-no tengo palabras.
No hay posts relacionados.
fotografía










Pingback: Ambien.