Fidel dice que se retira a algún lugar del limbo político cubano y yo recuerdo mi fugaz viaje a Cuba, en abril de 2005. A la vuelta escribí esto en el que entonces era mi blog:

He mirado a una La Habana herida, y lo he hecho llorando con el ojo derecho y con el izquierdo guiñado a la esencia de la Revolución. He olido a azufre en la calle, a sal y azúcar en El Malecón, a ron en mi ropa antes de acostarme. Me he emborrachado de palabras de cubanos deambulantes, atosigantes pero amables, tan pobres que perdieron el orgullo y el pudor, pero tan ricos que nunca perderán la sonrisa. He tocado el miedo y la miseria, la apatía de los que no combaten el sistema sino que sobreviven a sus fallos.

tabla de racionamiento en una bodega de La Habana

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  • http://testigoparalaacusacion.blogspot.com Testigo

    Qué contradictorio, ¿verdad? Que el corazón se te parta en dos, entre la revolución y la miseria…

  • http://juanlu.eltridente.org juanlu

    en los comentarios de aquel post se desencadenó una acidísima discusión entre amigos porque entonces dije (ahora me suena raro, pero matizando lo sigo pensando) que la miseria en la habana era bella. Fue un viaje de pulsera y grupo organizado, no nos engañemos… pero no deja de ‘tocarte’ si estás receptivo.

  • http://porlapuertatrasera.com Ana

    Me ha encantado y en parte creo que es comprensible pensar que la miseria en la habana es bella. Algo parecido me pasó en otro sitio.

    Saludos,

  • http://www.gaviotica.co.nr tere

    Juanlu, yo estuve en junio de 2006 en la Habana, pero sin pulsera, una mujer de españa me pidió que llevara un paquete con cremitas y medicinas para el bebé de un amigo cubano. Resultó que el amigo era músico, joven y súpercrítico con la falta de libertad…Conocimos la Habana desde lo que ellos nos contaban, claro, pero no todos pensaban lo mismo. Había algunos que estaban a gusto, habían encontrado su sitio y querían estar con su familia. Otros no podían soportar la idea de estar encerrados y de hecho sé que ahora ha conseguido huir… Pero no vivían en la miseria, al menos los que yo conocí (el panorama por las calles era distinto), en la humildad sí.
    Me fui de allí también con la contradicción que tú comentas…Por un lado, flipada por el calor humano (allí es imposible meterte en una burbuja incomunicada) y el buen rollo, y por el ambientillo musical a pie de calle… Y por otra, fatal por la falta de todo, hasta de un boli… por favor! en qué cabeza cabe…La revolución no está reñida con la dignidad… un beso, enhorabuena por tu blog :)

  • http://zdezgae.blogspot.com/ Adela Fernández

    Estuve en la Habana hace un año y me dio pena esa ciudad triste que ya solo vive de recuerdos y anhela un futuro mejor. La gente me decía que quieren a Fidel pero que desean el cambio de régimen, la normalización de su vida.

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