Si les preguntas si, de poder dar marcha atrás, volverían a participar, la cosa cambia: “Me lo pensaría dos y tres veces” (Ania Iglesias). “Con el propósito de ser modelo, no” (Mayte Prieto). “Supongo que no” (Mónica Guerrero). “Claro que no” (Karen). “Me lo pensaría muy mucho” (Rafael López). “Por supuestísimo que no” (Naim Thomas).

Muchas veces pensé que me apetecería leer (o hacer) un reportajillo así: ¿qué fue de los concursantes de Gran Hermano y otros reallities que no han seguido en la cresta de la ola? ¿Qué consecuencias psíquicas tiene algo así? ¿Ha mejorado su vida?

Nos lo cuenta C. Pérez-Lanzac en El País.

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