El verdadero final
Los finales están llenos de símbolos. Los fuegos artificiales de una clausura supongo que pretenden dar alegría, halo de celebración y ‘autoenhorabuena’ a un momento triste, de despedida. Pero después de los fuegos, llega el verdadero final.

A las 3 de la madrugada del 14 de septiembre, cuando salíamos del recinto en el último minuto en el que permanecería abierto, la megafonía dijo: “Expo Zaragoza 2008 les informa de que en este momento se cierran las puer…” y de pronto otra voz interrumpe “¡¡¡UEEEEE!!! ¡¡¡Se acaboooó!!”… y otra voz: “¡¡¡Mamá holaaaaaa!!!”… y otra más “Les informamos de que nos quedamos en paro… jajajajaja”. En algún lugar de los sótanos de la Expo, los chicos que se encargan entre otras cosas de la megafonía celebraban su final, permitiéndose un ‘toque personal’ – o una pequeña gamberrada – tras meses de pulcritud y sacrificio. A los pocos, poquísimos, que quedábamos a esa hora por el recinto nos emocionó, o al menos a mí.
Hoy he vivido yo algo parecido a ese pequeño final personal de cada uno. Le he puesto el punto y final al blog de la Expo, una criatura que vi nacer, crecer y, gracias al trabajo de Antonio, Lourdes y Xosé, convertirse en algo grande. Ni los fuegos, ni la ceremonia de Clausura, ni la última reunión de coordinación, ni la fiesta para trabajadores del día después. En el momento del último click sobre el botón de ‘publicar’ he sentido que mi trabajo aquí ya había terminado.
Así sea. Y ahora, a volar de nuevo.
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http://www.migueldaza.com Miguel Daza
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