Anoche volvió a pasar. Al menos un inmigrante ha muerto víctima de las balas del ejército marroquí cuando intentaba, junto a otros 80 subsaharianos, entrar en España por un paso fronterizo de Melilla.

Sabemos realmente poco. Los medios están repitiendo con eco la única versión oficial, la de la agencia de noticias oficial marroquí, cuya breve nota al respecto dice:

Unos 80 subsaharianos candidatos a la emigración clandestina intentaron, en la madrugada de hoy, forzar el paso hacia el presidio ocupado de Melilia (norte), indicó una fuente de seguridad.

 

La operación tuvo lugar a nivel del Aduar de Iyassenen en el caidato de Farkhana, indicó la misma fuente, antes de subrayar que las fuerzas del orden lanzaron disparos de advertencia para alejar a los asaltantes.

Una persona de este grupo de clandestinos resultó herida en este asalto, particularmente violento, antes de sucumbir a sus heridas durante su traslado al hospital.

¿Sucumbir a sus heridas? ¿Qué significa eso? ¿Estaba el chaval muerto subido a la copa de un árbol para que le alcanzaran los “disparos de aviso”? ¿De verdad nos vamos a fiar de lo que el gobierno totalitario marroquí tenga que decir con respecto a esto? ¿Nadie va a consultar una segunda fuente?

Despedimos el año con un reportaje que pone rostro y sobre todo voz a quienes están intentando entrar en nuestro país. Y ya se advertía: esto está pasando. Comenzamos 2009 con un muerto encima de la mesa.

La historia se repite. Como en 2005:

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