Zapatero, las armas y las preguntas
Anoche fui uno de los 6 millones de personas que estuvo viendo, a ratos, las respuestas de Zapatero a los ciudadanos seleccionados para Tengo una pregunta para usted. Intentando ser sincero y crítico a la vez, diré que la mayoría – ojo, no todas, la mayoría – de las preguntas me parecieron previsibles, demagógicas y, algunas, realmente paradigmáticas: ¿qué hay de lo mío? ¿me va usted a dar trabajo a mi?
Con todo el respeto, ¿qué esperamos de una sociedad donde unos individuos se sientan un día frente al presidente y en lo primero que piensan es en “a ver si puedo aprovecharme”? La respuesta estaba clara: disculpe, pero mi trabajo no es darle trabajo contratarle a usted; es más, me parece una falta de respeto que intente aprovechar la situación, el azar que le ha traído hasta aquí, para su bien personal. ¿Por qué a usted y no a otro? Pero Zapatero no se atrevió.
De entre todas las preguntas, me quedo con una. De las pocas con enjundia, de las pocas que realmente puso a prueba la ideología, la coherencia y la dualidad de discurso del gobierno de Zapatero.
Y, al hilo, no viene mal recordar el discurso del periodista Gervasio Sánchez al recoger el Premio Ortega y Gasset. Ante precisamente Zapatero y otras autoridades, de ahora y de antes:
“Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de las minas y al desminado.
Es verdad que todos los gobiernos españoles, desde el inicio de la transición, encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas
Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabricamos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas
Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo, y que me avergüenzo de mis representantes políticos.”
De esto, de la venta de armas de España a países en guerra, en prensa se habla poco nada, con excepción hecha de conflictos con sobreabundacia de información, como es el caso de Gaza en las últimas semanas. La venta de armas es cosa de países modernos, modernizados y democráticos, y además procura puestos de trabajo - debe pensarse. Pues como la crisis.

La chuleta del ciudadano que preguntó por la venta de armas a Zapatero (RTVE.es)
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