¿Merece la pena el riesgo?

¿Cómo se lucha contra una capa de crudo de 19km cuadrados? Atravesándola con barcos para que se "rompa" y se vaya disolviendo. Es lo que está haciendo este barco de Salvamento Marítimo.

Un fallo humano en el proceso de transporte y bombeo de crudo en una plataforma petrolífera de Repsol frente a la costa de Tarragona ha provocado un vertido que ha llegado a extenderse, aunque no con densidad, a lo largo de de 1.900 hectáreas, a unas 13 millas del Delta del Ebro. Según la compañía se trata de “un episodio puntual”, no hay riesgo de fuga continuada, el viento traslada el problema mar adentro y ahora lo que toca es “trocear el vertido y facilitar su evaporación”.

Se trata de la plataforma Casablanca, la única de extracción petrolífera que existe en aguas españolas, y a cuyo complejo de tres pozos Repsol quiere añadir dos más que esperan tener operativos para 2014, para lo que necesita una aprobación del impacto ambiental del Ministerio de Medio Ambiente.

Precisamente en los trabajos de búsquedas de esos nuevos pozos, en 2008, se produjeron dos grandes manchas por las que un técnico de Repsol y otro de una empresa externa, además de la subcontrata de Repsol para las perforaciones están imputados por un posible delito ecológico.

“Los seres humanos cometemos errores, es inevitable”, dice sin miedo a equivocarse Luis González Reyes, de Ecologistas en Acción. “Las personas cometemos errores y los vamos a seguir cometiendo, por eso hay que apostar por energías donde los errores no se paguen tan caro”.

La plataforma Casablanca de Repsol, a 13 millas del Parque Natural del Delta del Ebro

Es un debate sobre el modelo energético, más allá de quién tiene la culpa de aquel o este vertido, de cuántos campos de fútbol imaginarios ocupa la mancha, de quién se persona en la playa para comprobar los efectos del derrame.

“Este tipo de incidentes pone de manifiesto otras consecuencias de las energías fósiles como el petróleo, que van más allá del efecto global del cambio climático. Su proceso de extracción y procesamiento encarna demasiado riesgo“, según González Reyes, que defiende “tecnologías más blandas para que los errores que se comentan no tengan consecuencias tan catastróficas. Si un molino eólico se cae, puede haber mala suerte y que le caiga encima a alguien”, bromea, “pero obviamente no tendrá los mismos efectos que los derrames periódicos que sufren los buques cisternas del Campo de Gibraltar“.

En declaraciones a Periodismo Humano, un portavoz de Repsol contraargumenta: “todas las actividades industriales tienen un riesgo; meterse en coche por una autopista también es un riesgo, puede incluso que desproporcionado, y lo hacemos. Lo que importa es que se cuente con la tecnología más avanzada, con buenos profesionales, con personal formado para poder minimizar ese riesgo; y si sucede algo, como es el caso, contenerlo dentro de lo razonable”.

Por otro lado, estas mismas fuentes de Repsol dan mucha importancia a la fase del proceso donde ha tenido lugar el accidente: “no ha sido un error al extraer o procesar el petróleo; ha sido un error a la hora de transportarlo”. Por tanto, según la compañía, no es un incidente que deba restar credibilidad al proceso tecnológico de extracción sino que queda limitado a algo tan poco específico del sector como es el transporte.

Sara Pizzinato, experta en energías de Greenpeace, tiene claro que el riesgo que comportan las energías fósiles “no merece la pena” porque “los daños ambientales y sobre la economía local en casos de un derrame como este pueden ser devastadores”. Según su organización, si el límite de consumo de los coches fuera de 80 gramos de Co2 por kilómetro, “España puede cerrar todos los pozos de petróleo que tiene porque no los necesitaría”. Actualmente, la Unión Europea estudia un límite de 95 gramos para 2025, pasando por una fase intermedia en 2015 de 150 gramos.

¿Y esto quién lo limpia?

“¿Quién va a pagar las labores de limpieza de este vertido?”, se pregunta Sara Pizzinato, “porque no hay una regulación europea que determine que la compañía culpable tenga que correr con todos los gastos”, aunque se está intentando establecer un fondo mínimo.

Desde Repsol, nos confirman que de todo el dispositivo montado para limpiar y mantener el control del vertido frente a Tarrafona, la compañía ha puestos “medios materiales y 3 de los 7 barcos que están operando en la zona”. La coordinación operativa y el resto del dispositivo, que incluye un helicóptero, corresponde a Salvamento Marítimo, financiado con fondos públicos.

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2 comments

  1. Txelu   •  

    Solo una pequeña puntualización al artículo donde se cita: ” la única plataforma petrolífera en aguas españolas” y no es del todo cierto porque antes que ésta ya operaba, y sigue activa en el Cantábrico cercana a la costa de Bermeo en Bizkaia, la plataforma “Gaviota” que también explota Repsol. Gracias, un saludo.

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