The Guardian adopta la fórmula ‘hazte socio’ para su financiación

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El diario británico The Guardian acaba de anunciar que abre la puerta a una nueva fórmula de financiación complementaria para poder hacer posible un periodismo de servicio público. Lo llaman “Guardian membership”, una especie de club de lectores que “compartan la causa del Guardian“, explica su editor Alan Rusbridger, que también dice que durante los últimos años se han dado cuenta de que muchos lectores más que “suscriptores” quieren ser “miembros” del proyecto periodístico que representa The Guardian.

Los lectores más fieles de este medio pueden aportar hasta 60 libras al mes para colaborar y ser parte del Guardian Membership, en diferente grado: friends, partners y patrons. A cambio, el periódico tratará de mantener una cercanía especial con esta comunidad además de realizar debates, encuentros con la redacción y actividades culturales específicas para ellos.

Y aquí tengo que parar para alisarme los pelos de punta.

En España, eldiario.es vamos a cumplir dos años poniendo en práctica este mismo modelo, con resultados extraordinarios: más de 8.500 personas son ya socias de eldiario.es y garantizan nuestra viabilidad económica. No son suscriptores que pagan para leer un contenido sino cómplices en una vocación social, que es el periodismo de servicio público. A cambio, participan de una comunidad en la que tratamos que se sientan bien cuidados. Pero no es consumo; es complicidad.

En eldiario.es hemos dicho muchas veces que “nuestros socios no pagan para leer, pagan para que se sepa; para que nuestro contenido llegue lo más lejos posible”. Por eso no hay muros de pago ni contenido exclusivo para el que paga. Dice The Guardian para explicar su nueva apuesta: “la mayoría de los lectores consultados nos han dicho que querrían contribuir económicamente a la causa del Guardian, pero una mayoría apabullante quiere también que el periodismo sea de acceso libre, para que pueda llegar al mayor público posible. Un número importante nos ha dicho que están contentos de ser suscriptores. Pero la mayoría de las manos se levantan si les preguntas si les gustaría ser ‘miembros’”, cuenta Rusbridger.

Un referente de la prensa mundial y la modernización del periodismo compartiendo análisis y método con un medio digital recién nacido del sur de Europa. Pelos arriba de nuevo.

En eldiario.es decimos ser un medio raro porque somos un medio abierto: somos más bien un lugar al que están invitadas una red de voces diferentes pero de un ecosistema común; un sitio de paso para diferentes comunidades y discursos que se quieren encontrar aunque sea solo durante un rato. Donde el control directivo tradicional se convierte más bien en una confianza distribuida. En The Guardian nos explican que han pensado Guardian Membership como forma de compartir la filosofía del “periodismo abierto” con sus lectores.

El concepto explícito de pertenencia y no de suscripción lo introdujimos por primera vez en España en la fundación de Periodismo Humano, en 2010. Entonces repetíamos la idea de “hazte socio” hasta la saciedad, para poder explicar el concepto ante las muchísimas miradas escépticas: igual que la gente dona dinero para que haya médicos en sitios del mundo donde lo público o lo privado no pueden o no quieren estar, queremos que la gente sea consciente de que también para hacer un periodismo social e independiente es imprescindible esa colaboración. Fue el primer “Hazte socio” de un medio de comunicación en España, un experimento incipiente que recuperamos en 2012 y desarrollamos en eldiario.es con éxito. Hoy es una parte fundamental de este proyecto, y no solo económicamente; un modelo que otras iniciativas periodísticas también están aplicando y remezclando.

La credibilidad del periodismo está en crisis. Pero la idea de que la gente “lo quiere todo gratis” ha calado y sirve como excusa para los que solo buscan excusas para conservar su manera de hacer industria o poder. No quieren ver que hay gente que pide a gritos una nueva sintonía entre el periodismo y la sociedad. Que están deseando darnos su dinero para que podamos trabajar. Pero no, no como antes. Los viejos trucos ya no. Nos piden nuevas formas; que seamos dinamizadores sociales y no solo proveedores, centros de negocio.

The Guardian, que es un gigante, tiene ya preparada solo para su fase de pruebas una cantidad de iniciativas y eventos que están muy por encima de las capacidades de eldiario.es. Van incluso a abrir un centro cultural, una sede social. Nos adelantarán por la derecha y nos servirá de guía y modelo de lo que puede funcionar y lo que no. Aquí seguiremos haciendo el camino sin complejos, como dijimos desde el primer día: explorando, entre ilusionados y desconcertados pero siempre en compañía, las nuevas formas de hacer sostenible el periodismo a pesar de todo.

De punta, oiga. De punta.

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Conclusiones del Encuentro de periodismo como herramienta de denuncia universal

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Conclusiones y recomendaciones del encuentro “El periodismo como herramienta de denuncia universal” celebrado en Huesca los días 10 y 11 de marzo de 2014, en el que participé junto a responsables de responsables de medios latinoamericanos de investigación y reportaje social, como El Faro, La Silla Vacía, La Prensa, Plaza Pública, Anfibia, Animal Político, etc.

Estas conclusiones han sido suscritas por todos los participantes del encuentroorganizado por Oxfam Intermón y la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano:

Ese periodismo de servicio público, que pone en el centro a los ciudadanos por encima de los intereses de los poderes políticos y económicos, que se acerca a los problemas de los más vulnerables, que sortea las presiones y dificultades económicas, que utiliza las mejores herramientas del periodismo clásico y también aprovecha a fondo los nuevos recursos de la tecnología par dar más potencia y universalizar sus mensajes. Y que para lograrlo tiene hoy nuevos retos, pero también muchas oportunidades:

  • Luchar contra la corrupción transparente, la menos evidente pero más poderosa. Bucear en los universos paralelos del poder. Poner el punto de mira no sólo en personas y empresas, también fijarse en los problemas sistémicos de las sociedades.
  • Encontrar fórmulas de financiación de las investigaciones periodísticas que no dependan exclusivamente de la publicidad, un ingreso hoy de fácil manipulación por parte de los poderes económicos y políticos. Buscar nuevos caminos a través de una investigación sistemática para lograr organizaciones periodísticas eficientes y sostenibles.
  • Utilizar el periodismo de datos como una fuente poderosa de historias relevantes. Profundizando en su uso, colaborando con desarrolladores y visualizadores para obtener todo su potencial y acercarlo de una manera útil a las audiencias.
  • Organizar un sistema que permita compartir las historias o experiencias de éxito para que puedan ser aprovechadas por cualquier medio.
  • Buscar nuevas audiencias a través de la creación de formatos atractivos basados en las habilidades tecnológicas y en el uso intensivo de las estrategias de viralización de la información.
  • Fomentar una participación activa de los ciudadanos y establecer una conversación creativa que alimente y mejore el trabajo periodístico.
  • Impulsar la creación de laboratorios de estudio y experimentación en colaboración con universidades en los que se analicen experiencias y se proyecten herramientas útiles para que el periodismo comprometido llegue a las audiencias crecientes que acceden a la información a través de los nuevos dispositivos móviles.
  • Fortalecer todos los mecanismos que ayuden a proteger a los periodistas que trabajan en zonas de riesgo y que sufren constantes amenazas que no solo ponen en peligro su independencia, también en muchos casos su propia vida.

En definitiva, todas estas propuestas cobran sentido si el trabajo periodístico, sin perder su mirada crítica, logra su objetivo, informar con calidad, estar del lado de las víctimas y ayudar a transformar su realidad.

Más en El momento del método para blindar el periodismo social

 

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Periodismo Oxímoron

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Estoy en el Congreso de Periodismo Digital de Huesca. Este año vengo, como periodista y como cofundador de eldiario.es, a un encuentro entre medios latinoamericanos y españoles centrados en el periodismo social, de investigación y narrativa. Aquí están El Faro de El Salvador, La Silla Vacía de Colombia, La Prensa de Panamá, la revista Anfibia de Argentina, Animal Político… Palabras mayores. Proyectos que tienen mucho que enseñarnos y con los que tenemos mucho que compartir.

Vine por primera a este congreso en 2007. Era la primera vez que daba una charla y me estrené con hora y media de exposición que me había preparado durante días. Redes sociales, blogs, contenidos digitales, principios éticos para los nuevos medios, primeras experiencias. Muy nervioso. Tenía 24 años.

Luego he vuelto, casi siempre que he podido o más bien cuando he tenido una excusa para poder venir: la fundación y primeros años de Periodismo Humano, unas veces, o para despedirme de la veintena, la última vez, hace dos años.

El concepto propuesto para el debate de esta parte del Congreso es #PeriodismoComprometido. Y es inevitable (deben estar muy hartos en Oxfam Intermón, organizadora junto a la Fundación García Márquez de Nuevo Periodismo, de que se repita siempre) que surja el comentario: “no me gusta hablar de periodismo comprometido porque es como un oxímoron: todo el periodismo es comprometido y si no lo es, no es periodismo”.

Lo vivimos en la fundación de Periodismo Humano. Cuando se nos ocurrió el nombre – lo encontró Lydia después de meses desesperados buscando uno que, ademas de ser bueno, tuviera el dominio libre – sabíamos que nos lo iban a soltar de vez en cuando: “¿qué, que hay algún periodismo que no sea humano? ¿lo contrario de periodismo humano qué es, periodismo robot?”. Y ocurría, claro; tenía su gracia, la verdad.

Y, a pesar de todo, fuera de los círculos profesionalizados el nombre prendió: estaba claro lo que queríamos decir. Estaba claro que hay una diferencia entre el rumbo del periodismo puramente comercial, que solo existe para existir, que se confunde entre formatos de entretenimiento o influencia privada, y el horizonte que propone el apellido. ¿Que el compromiso se sobreentiende y que es con los lectores? Sí. ¿Que lo humano también es lo terrible?, pues sí. ¿Que no es incompatible con el error, con la mentira, con la negligencia? Pues también, la verdad. El compromiso no nos libra, casi que nos lo hace todo más difícil.

El adjetivo es visto como un defecto en la prosa periodística. Pero miro a la gente que tengo alrededor y sé que compartimos algo más que el oficio, que hay un interés común. Humano, comprometido, social, independiente, a pesar de todo… hemos llegado al punto en que el periodismo necesita adjetivos, adverbios, un marco de interpretación, foco. Aunque sea una imperfección, aunque sea ceder terreno, aunque sea redundante. Porque a veces lo rompedor es reivindicar lo básico y hay que señalarlo con las palabras más específicas que sepamos.

Así que sí, que viva el Periodismo Oxímoron.

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“Los 30.000 subsaharianos” y la máquina del tiempo (2005-2014)

portadas El País

Cuando se pone en duda cómo se gestiona la frontera, cuando mueren personas y la actuación de las fuerzas de seguridad está en entredicho, cuando las verdades oficiales se tornan en mentiras, las administraciones ponen en marcha sus mecanismos de propaganda. El problema es que a veces no son muy originales.

17 de febrero de 2014, tras una semana de contradicciones sobre la muerte de 15 personas que intentaban entrar en Ceuta.

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13 de octubre de 2005, tras la muerte de 5 personas en la frontera de Marruecos con Melilla.

portada el paisGracias a este artículo de Carlos Gómez Gil, que ha encontrado la información de 2005 entre otras contradicciones.

Y más en este mismo blog: 

 

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Periodismo y Vine: cobertura de una manifestación (con resultado agridulce)

Con lo de resultado agridulce me refiero a Vine.

Captura de la aplicación para iPhone de Vine

Captura de la aplicación para iPhone de Vine

Este 12 de mayo he probado Vine para cubrir informativamente en redes sociales en eldiario.es la manifestación convocada coincidiendo con el segundo año del 15-M.

Hasta ahora, había utilizado siempre YouTube para subir vídeos breves que grababa durante las coberturas, con tomas de ambiente o testimonios breves. El resultado había sido siempre bastante satisfactorio (a pesar de que al iPhone le falta un punto para hacer más usable el proceso de grabar – subir a YouTube – compartir en redes) y algunos, subidos inmediatamente después de ser grabados, se han difundido masivamente.

En Vine el vídeo que subas no puede durar más de 6 segundos y se repetirá en loop (cosa que permite hacer, simplemente, arte). Por otro lado, te permite hacer montaje sobre la marcha: puedes sumar planos pulsando la pantalla del teléfono hasta que llegues al tope de tiempo, los 6 segundos. En eso mejora a YouTube, donde todo es plano secuencia, salvo que edites con otro programa o en la web. Eso sí, no puedes reeditar, ni quitar ni poner nada; no puedes tener varios “proyectos” de vídeo abiertos a la vez. Es cuestión de habilidad, práctica y suerte: lo que te salga te salió. Y una cosa más: en Vine el audio, al ir a saltos, se hace todavía más importante y hay que tenerlo en cuenta para la selección al vuelo de planos.

Con Vine hice estos vídeos durante la manifestación del 12 de mayo (para activar el sonido, pulsa el alatavoz sobre la imagen):

 

 

Como se puede ver en el número de retuits, la viralidad es bastante escasa (por debajo de la de otros vídeos compartidos esa misma tarde). La primera razón es que los vídeos son malos y no he terminado de conseguir en las primeras pruebas que el formato añada algo extra a lo que habría sido hacer un vídeo normal. Hay que jugar más con el loop, afinar esos empalmes de sonido que he intentado en un par de ellos, ir más a los detalles y contrastes, etc. Es cierto también que este 12M ha tenido mucho menos tirón en redes que convocatorias anteriores, pero esperaba que resultara más útil o atractivo como formato. Tendremos que seguir probando. Hay potencial.

Eso sí, llegó la hora de la verdad y mejor volver a YouTube, que además alarga mucho más la vida útil del vídeo. Este tiene algo más de 7.000 reproducciones y sigue teniendo vida propia en Twitter:

 

 

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A pesar de todo

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El lema de eldiario.es es ‘periodismo a pesar de todo’. A pesar de la crisis, a pesar de las decepciones, a pesar de la precariedad, a pesar de que nos da vergüenza cómo a veces se usa para fines contrarios a los que se le supone, a pesar de lo difícil que es sostenerse independiente, sostenerse social. Periodismo, también, a pesar del periodismo.

El lema salió, como salen estas cosas, anotando frases inconexas en un papel arrugado. Se quedó, al principio provisionalmente, y luego para un rato; de hecho, cuando hicimos el diseño tecnológico nos reservamos un capricho: poder editar el texto que aparece junto al logo para cambiar de lema en función de actualidad. “Un medio pequeñito”, podríamos haber escrito aquella noche que Marhuenda nos definió así en televisión. Pero no; “Periodismo a pesar de todo” escribimos el primer día y ahí se quedó.

Ha resultado una frase con cierto encanto, los amigos y conocidos nos la mencionan a menudo. Varios compañeros de redacción jugamos con ella en nuestra bio de Twitter o para hacer bromas internas. Funciona.

Y de pronto una noche estás con la tele puesta y ves esto: un anuncio protagonizado por un joven periodista que utiliza las redes, Internet, el móvil para contar lo que alguien no quiere que se sepa; que huye de alguien que intenta que no se publique. Que lo consigue gracias a la tecnología, que le permite ser más independiente, que le da voz en el mundo de las grandes cosas aunque sólo sea un chaval con sudadera y vaqueros. Digamos que puede ser un buen resumen simplificado de muchos compañeros hemos hecho en eldiario.es y otros medios, el retrato desde fuera de una generación de periodistas que, aunque hemos hecho algunas otras cosas, se nos ha visto más por contar lo que ocurría en la calle desde la calle y gracias a la tecnología.

Pero la guinda, lo que me arquea las cejas, es la locución del anuncio de Vodafone: “A pesar de todo, es un buen momento para ser periodista”.

‘A pesar de todo, es un buen momento para ser periodista’. ‘Periodismo a pesar de todo’.

Sé que la lectura crítica va sobre la capacidad todopoderosa de la publicidad para captar esencias de otros y convertirlas en marketing puramente comercial. Hemos hablado por aquí de algunos ejemplos.

Pero oye, hoy me conformaré con disfrutar del asombro de ver que Vodafone ha hecho el anuncio que deberíamos haber hecho en eldiario.es. Porque la cosa es que el anuncio me gusta. Qué listos son estos publicistas.

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A lo mejor ‘Operación Palace’ no va del 23F

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A lo mejor ‘Operación Palace’ también va de una sociedad tan desesperada que se cree cualquier cosa que le explique por qué se siente engañada. A lo mejor va de cómo un showman que hace un programa informativo quiere volver a recuperar espacio, aire, margen, porque el periodismo le abraza tan fuerte que le falta el oxígeno y teme acabar sumido en la misma espiral de vicios y mitos que han hecho que lo que él hace sea tan llamativo, tan extraordinario.

A lo mejor ‘Operación Palace’ no va del 23F sino de nuestra capacidad para ser críticos pero a veces también ridículamente irracionales, crédulos, ingenuos cuando incluso creemos que estamos siendo lo contrario. De una sociedad televisada que no sabe ver la televisión. De una sociedad politizada que sin embargo no tiene, ni siquiera entre sus élites políticas y mediáticas familiarizadas con el asunto, instrumentos para detectar todas las incoherencias políticas y narrativas del documental.

A lo mejor ‘Operación Palace’ va de que está bien que nos engañen de vez en cuando – y oiga, que ha sido durante una hora, no 30 años – para darnos cuenta de lo fácil es que nos engañen. Para que el engaño nos haga pensar un rato. Sentirnos mal, sí. Sentirnos engañados, sí. Lo mismo eso no es malo.

A lo mejor esta “historia de Jordi Évole” es un toque de atención: lo mismo estamos acartonando la historia de la Transición hasta tal punto que cualquier cosa que no sea el ritual institucional de cada año, en los términos institucionales pactados, se ve como una agresión. Habrá quien lo interprete como un feo gesto generacional, una falta de respeto por quienes estaban allí, pero la realidad es que debió hacerse mucho antes.

A lo mejor ‘Operación Palace’ no es “frivolizar con un asunto tan grave”, como se lee hoy por todas partes, sino precisamente todo lo contrario. A lo mejor esta vez el señalamiento de El Follonero no es hacia un político o empresario sino hacia nosotros, sus autocomplacientes espectadores.

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Pornografía humanitaria

La explicación a este vídeo la tienes más abajo

África, esa cosa tan grande, ¿verdad? Ese continente tan rico en recursos y sobre todo en personas. Esa mirada honesta, sacrificada, esa cara amable a pesar de las guerras, el hambre, el sufrimiento. Los niños soldado, las pateras, las armas de contrabando y la cocanía. No saben nada, se mueren todos de hambre, todos se matan en guerras fraticidas donde se encomiendan al vudú. Moscas, barrigas hinchadas, dientes blancos y ojos encharcados. It’s time for Africa.

Los estereotipos.

Para periodistas y ONG no es fácil hacer un relato veraz y complejo de los mundos que no nos pertenecen. A veces queremos ayudar y no hacemos sino sin cavar más hondo en la peligrosa mina de los estereotipos, de donde salen artefactos mediáticos tan brillantes como llenos de aristas.

El “efecto ayuda“, ha escrito Paz Vaello en eldiario.es. “Donar a golpe de emoción“, han escrito este lunes Óscar Gutiérrez y Ana Carbajosa en El País. Que la solidaridad o el periodismo dependan de chutes de sensibilidad no es una novedad, y resistir esa tentación forma parte de nuestro trabajo. Lo peor: cuanta más emoción se ponga en el asador, más caña te pide el cuerpo. Cuanto más sube la tolerancia, mayor debe ser la dosis para obtener los resultados deseados.

Pero hay cosas que están por encima de los debates entre sensibilidad y caricatura, entre la eficacia y la complejidad; hay cosas que son directamente pornografía humanitaria. La exposición, cosificación y yuxtaposición de historias dramáticas para golpear tan fuerte y de manera tan de brocha gorda que solo se persigue disparar las sensaciones físicas, provocar una reacción irracional basada en ese estímulo y no en una lógica.

Para identificar casos extremos de pornografía humanitaria están los premios Rusty Radiators Award, puestos en marcha por la ONG noruega SAIH con el vídeo que abre este texto, donde hablan con ironía sobre los tópicos de las campañas humanitarias. Los premios identifican campañas de captación de fondos de organizaciones que según sus criterios incurren claramente en la perpetuación de estereotipos. Y viendo los candidatos, no hay duda:

Este de arriba es uno de los peores. Una ametralladora dispara caras de niños tristes sobre nosotros sin más contexto de sus vidas (ni si quiera sabemos en qué país estamos) que la constatación de que sufren mucho. Un señor aparentemente conocido nos dice: “Me habéis visto antes en lugares como este (…) pero lo que no habéis visto es a un niño como Isaac, bajo una puerta, preguntándote ‘¿me traerás un sponsor? ¿alguien va ayudarme?’”. A su lado, Isaac – creamos que al menos sí que se llama Isaac – hace como puede su papel. De fondo, música para la ocasión.

Y este otro de abajo rompe con el espíritu de una gran organización como UNICEF. La mala práctica en este caso es la lógica de que los problemas del mundo tienen arreglo fácil. “Qué pasaría si todo lo que tuvieras que hacer es rascarte los bolsillos y sacar 50 centavos para salvar la vida de ese niño”, dice una actriz de ojos dramáticos. “Nunca ha sido tan fácil salvar la vida de un niño”, insiste. “Con dos monedas”, vuelve a decir. Y todos sabemos que no.

Puedes ver más ejemplos y votar en su web.

¿Y entonces cómo? Pues estos premios tienen una parte amable que destacan el buen enfoque de las campañas. Este resume bien cómo se puede hacer un relato duro y a la vez racional, sensible y a la vez argumentado; estéticamente potente e innovador sin dejar de ser responsable. Un anuncio, sí; o un reportaje que llame la atención, vale. Pero no pornografía humanitaria.

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TinEye y Google Imágenes: curso acelerado para corresponsales en Venezuela

Captura del artículo publicado en el blog de la corresponsal en Venezuela de ABC, despublicado esta mañana.
Captura del artículo publicado en el blog de la corresponsal en Venezuela de ABC, despublicado esta mañana.

Captura del artículo publicado en el blog de la corresponsal en Venezuela de ABC, despublicado esta mañana.

La corresponsal en Venezuela de ABC ha publicado este viernes un artículo titulado ‘Fascismo puro y ma-duro’, en el que criticaba “la represión contra las protestas de la oposición” al presidente electo Nicolás Maduro “por el denunciado fraude de las presidenciales del domingo 14 de abril”  que, según la periodista, “ha dejado una estela lamentable de muerte y destrucción, heridos y detenidos”.

El artículo, en su blog dentro de abc.es, viene ilustrado bajo el titular con una foto de un grupo de fuerzas de seguridad pateando a una chica desnudada en plena calle, en lo que parecen ser disturbios en Venezuela. No lo son. La foto, tomada por el fotoperiodista Ramy Raoof y distribuida por la agencia Reuters, pertenece a la represión en Egipto posterior a la salida de Mubarak. Concretamente la foto es del 17 de diciembre de 2011.

No solo eso. En el mismo artículo de la corresponsal de ABC aparecían, más abajo, otras fotos que se describen como “el resultados de los enfrentamientos ocurrido en los últimos 4 días” (sic). Entre esas fotos, está por ejemplo esta:

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Pues resulta que esa imagen tampoco es de los últimos días. Que es de 2012 y ya aparece en artículos como este.

En fin, un horror. Tras el aviso (y el enfado) en redes sociales, ABC ha despublicado el artículo.

Vamos a pensar que ABC no tiene ninguna intención de manipular sobre Nicolás Maduro y los altercados tras el apretado resultado electoral. Vamos a pensar que a la corresponsal en Caracas, que tiene un largo historial de comentarios contrarios al chavismo, no le nubla su opinión y no tenía intención alguna de manipular la información para encajarla en sus ideas. Vamos a pensar, en fin, que es un error. Que la corresponsal vio las imágenes en las redes sociales, donde la propaganda vuela tentando a quien se la quiera comer, y que dio por ciertos tuits como este:

 

Tuit con foto de Egipto atribuida a Venezuela (via @olgarodriguezfr)

Tuit con foto de Egipto atribuida a Venezuela (via @olgarodriguezfr)

Para la corresponsal de ABC, para todos los corresponsales en Venezuela, para todos los periodistas en general y para todos las almas curiosas en particular, aquí va una sugerencia  para que estas cosas no pasen cuando uno no quiere que pasen:

Pongamos que vemos la foto de la chica pateada en la calle en un tuit que dice que eso está pasando en Venezuela. Antes de lanzarnos a publicarla, podemos comprobar de dónde sale la foto usando dos herramientas muy sencillas:

1. TinEye.com 

El sistema te devuelve una buena ristra de resultados. En este caso, 42 páginas web donde está la foto (debe haber muchas más referencias, pero solo estas 42 encajan con la URL que hemos introducido). Si hacemos click sobre cualquiera de los resultados, tendremos una web donde descubriremos que la foto es anterior a los incidentes de Venezuela, y que es de Egipto. Y que es de 2011.

2. Google Images 

Google Images es prácticamente igual que TinEye, aunque algo más sofisticada.

  • Entramos en images.google.es. En la barra de búsqueda hay un icono de una cámara de fotos, donde si hacemos click nos permitirá, como en TinEye.com, introducir una URL para buscar copias de la imagen en la web.
  • Como ejemplo usamos el tipo con pistola que estaba entre otras fotos en el post de ABC http://sphotos-e.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-prn1/603895_479772155429557_589599665_n.jpg. El sistema nos devuelve cientos de resultados. 
  • Muchos de esos resultados son, efectivamente, de los últimos días y hacen referencia a altercados tras las las elecciones en Venezuela de la semana pasada. Antes de dar por buena, por tanto, la imagen, mejor hacer una última comprobación.
  • Google permite buscar resultado por fecha. Es decir, vamos a comprobar si esa foto ha sido publicada antes de las elecciones en Venezuela, con lo que no podría ser cierto que correspondiera a “los enfrentamientos producidos en los últimos 4 días”, como decía la periodista de ABC. Usando la pestaña “Herramientas de búsqueda” acotamos los resultados por fecha, buscando las fotos previas al 13 de abril de 2013. 
  • Efectivamente, la foto está en artículos muy anteriores al 13 de abril de 2013. Por ejemplo este de septiembre de 2012. La foto, por tanto, no corresponde a los incidentes posteriores a la elección de Maduro como presidente de Venezuela. 

Y así es como podemos evitar, o por lo menos se puede intentar, caer en las trampas de la propaganda. Salvo que se quiera recurrir a eso de… No dejes que la tecnología te arruine un buen titular.

 

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