Notas sin fronteras sobre el nacimiento de algo nuevo

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Llevo desde 2011 tomando notas que no siempre se convierten en una noticia o reportaje, mío o de algún compañero al que trato de ayudar. Son ideas que escucho y me cuesta remezclar con otras para darle un sentido que las ancle al aquí, al ahora. Con algo de malabarismo se puede dibujar con estos elementos algo llamativo, pero entonces llegan las dudas porque prefiero al periodista que acompaña que al que empuja. Sobre todo cuando hay autores que lo explican tan bien, con tanta lucidez, abriendo tanto camino.

Pero ahí están las notas, recogidas para comprender y contar esa nueva forma de vivir la política que se inauguró en las ondas expansivas de las plazas del 15M y, antes, en los cauces casi invisibles que ya construían la nueva subjetividad política que ahora damos tan por sentada.

Ese aprendizaje me llega también de fuera. He conocido a decenas de activistas organizados y expertos de Brasil, Grecia, Italia, Rusia, Ucrania, Estados Unidos, Ucrania, Rusia, Serbia, Bulgaria, Bosnia; he visto cómo hay organizaciones internacionales, fundaciones, think tanks, universidades gastando cientos de miles de euros en investigar y sacar conclusiones de lo que dicen, de por qué lo dicen, de cómo lo dicen, de cómo su evolución se parece o se diferencia de otras rupturas a lo largo de la historia reciente. La última oportunidad para escucharles, esta misma semana, fue en la escuela de verano que organizaba la Green Europeans Foundation en Vis, Croacia.

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En los últimos cuatro años se han producido más de 70 “momentos revolucionarios” que pueden tener una relación, aunque no haya entre ellos coincidencia ideológica. Es una conclusión sencilla y compartida por quienes también estudian estos movimientos: hay una fórmula nueva, hay un cambio, hay un patrón común para ideologías en ocasiones muy diferentes; y no, no tiene que ver solo con la tecnología.

Entre todos esos, el caso de España es referente. Es para el resto como un viaje al futuro de lo que puede pasar en otros países. En la cronología de las revueltas encadenadas que se han visto a nuestro alrededor desde 2010, la de España sucedió solo después de la de Túnez y la de Egipto. Luego vino Estados Unidos, vino Brasil, vino Turquía, vinieron las más ajenas, como la bosnia. El orden de los factores es importante porque unas han ido heredando cosas de las anteriores, gracias a que existen maneras mucho más desintermediadas de transferir conocimientos en red. Muchas veces, los activistas no eran a pie de calle conscientes de esa relación; como ocurre también en las redes sociales, la autoría de las iniciativas o de los conceptos suele ser difusa y colectiva pero en casi todos los casos se va desvaneciendo con el tiempo para ser parte de lo común, continuamente transformado.

Hay ejemplos sencillos y curiosos. España heredó de Egipto la idea del campamento como resistencia retransmitida en streaming. En Grecia, el repunte de las manifestaciones justo después de que sucediera en España dio forma a un grupo que mediáticamente se llamo ‘Movimiento de Ciudadanos Indignados’. Occupy Wall Street heredó una narrativa más inclusiva; dicen que el concepto del 99% se apuntaló con inspiración de activistas españoles) y recibió lecciones y ayuda tecnológica (#occupyWallStreet fue Trending Topic en España antes que en Estados Unidos cuando comenzó la acampada frente a la bolsa de Nueva York). Turquía heredó esa nueva forma de las clases formadas de protestar utilizando la tecnología contra el apagón mediático, trufando el mosaico local de banderas confesionales o partidarias con símbolos que ya se han convertido en universales como la máscara de Anonymous.  Y ese hilo, donde se mezclan también aportaciones de cada país, llega invisible hasta Rusia, donde en las manifestaciones contra Putin se gritaba “No nos representan”, por primera vez en este país. Son solo algunas curiosidades.

Escuchando a Gal Kirn, de Eslovenia, en el encuentro de la GEF en Croacia

Escuchando a Gal Kirn, de Eslovenia, en el encuentro de la GEF en Croacia

También hay otro elemento común que merece la pena capturar. La mayoría de los detonantes que provocaron que por fin miles o millones de personas se lanzaran a las calles de esos países no estaban relacionados con una gran medida política de calado o con un gran escándalo de corrupción sino más bien con un gesto feo, un abuso de poder. En España, fue el desmantelamiento policial de la pequeña acampada en Sol y luego la prohibición de concentrarse en la jornada de reflexión; en Brasil, una pequeña subida en el precio del billete de transporte público; en Turquía, unos árboles talados en un parque que casi ningún protestante utilizaba en realidad; en Bosnia, igual: la recalificación de un parque. Pensemos en Gamonal. Estos detonantes no son políticos sino morales. Fueron una especie de reacción de hartazgo, un mapa de gamonales, como diciendo ‘mire, no me importa en realidad esa acampada, esos céntimos del billete, esos árboles, este parking, pero es que lo que acaba de hacer demuestra que está tan lejos de mí, que voy a convertirlo en el símbolo de mi protesta’. Por eso, en varios países también, la protesta no era solo contra el gobierno de turno sino contra unas formas generales de hacer política.

Sí que hay diferencias evidentes, por ejemplo, en los métodos que inspiran las decisiones. En Bosnia exploran muy a fondo los procesos asamblearios. Como recordaba un activista esloveno hace unos días en Croacia, la asamblea también tiene un carácter terapéutico: “aunque aparezcan locos hablando por hablar, estar hablando ya construye redes y afinidades”, se dice en Ljubliana como también se dijo durante los primeros meses de asambleas de barrios en Madrid.

En Turquía, sin embargo, no había forma de encontrar grupos de trabajo temáticos o asambleas multitudinarias en Gezi Park. Solo una multitud yuxtapuesta que decidía trabajar por libre, en pequeños grupos o dispositivos, y probarlos a ver qué tirón tenían, como también pasó en España. He escuchado a representantes croatas y búlgaros que las ONG son percibidas como parte del establishment.

En todo caso, estamos antes procesos performativos. Es decir, a diferencia de la idea de la democracia como alternancia puntual de representantes, se abre camino otra: un proceso que pone en contacto la opinión pública y las instituciones, con grandes dosis de participación y protesta. La tecnología, al amplificar eso, genera una caja resonancia muy sencilla de entender: cuando entras en Facebook y Twitter ves que algunos amigos que no son activistas protestan o participan de algo, tienes la definitiva sensación de que formas parte de una mayoría. Aunque no sea verdad.

En España ya estamos metidos en el debate de las siglas, los partidos, las confluencias, de los fines y de los medios para entrar en las administraciones. Desde que estamos en ese debate, la presión en la calle ha disminuido porque se ha trasladado a otros espacios.

Más allá de la composición final, de qué forma toma en España, lo que es un patrón común en todos estos activistas – aunque mención aparte merece la historia reciente en los balcanes – es que tienen la sensación de que la socialdemocracia está agotada y de que lo que se abre paso no es nada que se conociera hasta ahora. Una nueva aproximación política que no quiere ser comunista aunque sea una nueva izquierda, que no quiere ser socialdemócrata aunque sea práctica y con agenda inmediata; que no quiere ser liberal aunque se sienta cómoda en esas fronteras difusas de lo común y lo privado; que no se conforma con ser ecologista aunque apueste por modelos de progreso sostenibles. No es la primera vez que la gente sale a la calle, solo que ahora no sabemos qué es exactamente lo que les saca a la calle y les está empujando hacia las instituciones.

Sobre todo eso van las notas. Las suelta uno sobre un lienzo y parece que sale un dibujo. A ver.

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‘Entre todos’ es un capítulo diario de Black Mirror sobre crowdfunding

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‘Entre todos’ es un programa de televisión que todo el mundo debería ver. Para que no pueda pasar desapercibido. Para que pensemos si realmente tiene sentido en una televisión pública un programa que legitima lo peor de la solidaridad mal entendida, que hace ver que “entre todos” podemos hacer lo que el Estado debería estar haciendo. Se emite en La1 y es heredero de un programa del mismo formato y con la misma presentadora en Canal Sur.

‘Entre todos’ es como un capítulo diario de Black Mirror, esa serie británica que nos describe en pequeñas películas independientes entre sí un futuro apocalíptico, absolutamente pervertido por esa tecnología que ahora abrazamos sin casi pensar. Nos muestra una sociedad en red atrapada en su propia tela de araña, tejida en este principio de siglo de la utopía digital en la que algunos, sí, depositamos tantas esperanzas (para eso están las utopías).

‘Entre todos’ es como un capítulo diario de Black Mirror sobre crowdfunding porque cada tarde nos da un ejemplo de qué puede ocurrir si el marketing y la capacidad de impacto sustituyen a la política para la distribución justa de recursos. Se ha dicho algunas veces, menos de las que se debería: el crowdfunding, la captación de fondos online a través de pequeñas donaciones personales, tiene un lado profundamente liberal, por el que puede deslizarse una idea afilada y cortante: si una necesidad no consigue ser sufragada por la comunidad a la que le interesa que se sufrague, entonces no merece ser financiada.

Como comentábamos en Las 10 mareas, el crowdfunding es un mecanismo idóneo para proyectos que se escapan de la lógica del retorno de inversión, pero precisamente por eso acaba aliviando la presión y la protesta en sectores que en realidad deberían estar financiados públicamente. Jaron Rowan, hablando de proyectos culturales en el libro, destaca además que hay colectivos y realidades que no tienen acceso a las redes, o en este caso a la televisión, por razones de clase o exclusión. “No se puede permitir que toda la cultura tenga que pasar por el darwinismo digital que entraña el crowdfunding”, apuntaba.

Llevándolo a la asistencia sanitaria, de dependencia o a la educación, ‘Entre todos’ es lo peor del crowdfunding espectacularizado y moroboso. Con más pertinencia que estos estudiantes de trabajo social no se ha explicado:

Esta semana, la presentadora de ‘Entre todos’ ha cometido un error garrafal al decirle a una mujer que está contando un maltrato en televisión que “o se denuncia el maltrato, o se calla una para toda la vida”, tras soltar alguna otra perla espontánea como “yo no sé quién ha perdido más, porque ahora no estás con el hombre de tu vida”.

Luego ha cometido otro al pedir perdón porque insiste en que una mujer no puede denunciar maltrato en la tele si antes no lo ha hecho en un juzgado, de nuevo depositando sobre las mujeres maltratadas toda la responsabilidad de salir del agujero, no nuestro deber social de ir a sacarlas. Pero eran disculpas sinceras: ”hago tres horas diarias de televisión en directo y me equivoco tanto”, ha dicho la presentadora. Y tiene razón.

En un programa como ese, que genera durante tres horas cada tarde en la televisión pública para millones de personas un ambiente y una cultura de beneficiencia barata, que culturalmente justifica la desasistencia social porque “entre todos” podemos sustituirla,  no es de extrañar que se acaben produciendo, por inercia, escenas como esas. Y muchas más que son menos concretas, que pisan llagas menos dolorosas pero que  nos llevan de cabeza hacia la distopía.

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A 20 cm del chapapote (2002)

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Voluntaria recogiendo chapapote en 2002 (cc-by-sa J.L.S)

Pasé las Navidades de 2002 limpiando chapapote en Galicia. Tenía 19 años. Diez años después, hoy, comienza el juicio para depurar responsabilidades técnicas y políticas del hundimiento y el desastre natural que provocó el hundimiento del Prestige y que movilizó a cientos de voluntarios. A la vuelta escribí esto para el periódico ‘El Grito’ de mi facultad. 

“No queremos más voluntarios”. Parece ser que no hace falta más gente en las costas de Galicia. Cuanto menos voluntarios vayan, más limpio estará todo: limpia la imagen de los que mandan, limpio el oportunismo de algunos que opositan, limpias las conciencias de quienes tienen ya el corazón más negro que las playas de Muxía. Todo tiene que quedar en casa. Los que van, vuelven; y los que vuelven, cuentan. Y cuando funciona el boca a boca ya se puede poner pesado quien quiera, que no va a convencer. Y en eso están los más de 200 voluntarios sevillanos que pasaron las Navidades en Galicia. En contar lo que vieron.

El voluntario de a pie no entiende de plataformas, ni de intereses económicos inmiscuidos, ni de tensiones internas, ni de incompetencias. No entiende o no quiere entender, que para malos olores ya está el del fuel. ¿Quién nos da de comer? ¿Por qué en este vaso pone Telefónica? ¿Por qué la cámara de TVE sólo enfoca al Ejército? No preguntes y limpia, que a eso has venido y hay mucho trabajo que hacer. Ah, no… que las playas de Galicia están esplendorosamente limpias. Pues sí que tienen aquí en el Norte un concepto raro de limpieza.

El voluntario, inocente y bienintencionado, hinca las rodillas de nuevo en el espesor duro del chapapote en las rocas y sigue llenando capachos. Sabe que no debería corresponderle a él estar allí, con la cara a veinte centímetros del fuel llenándose los pulmones de alquitrán. Sabe que con sus manos está ayudando a mantener el ‘déficit cero’. Sabe que es un títere en la distancia y que los hilos que salen de él se cruzan con miles de ellos más, creando una madeja con la que algunos intentan hacerse un traje. Pero quiere creer en una cosa, al menos en una. Quiere creer en que aquello que tiene delante y viene del mar no volverá a la playa si lo recoge. Piensa que las gentes humildes y trabajadoras de Galicia no se merecen que uno deje de quitar la mierda que tiene debajo porque también tenga mierda por encima.

El voluntario vive en su mundo. No puede hablar con la mascarilla, casi no ve con las gafas empañadas. Durante algunos minutos, intenta mancharse lo mínimo. Poco después se revuelca entre el fuel para alcanzar las plastas que se almacenan entre las rocas. Malditas rocas. Las ‘alfombras’ de chapapote sobre la arena son lentas pero relativamente fáciles de quitar. Lo de las rocas no tiene nombre. Ni solución. Barata, al menos.

El voluntario pierde el aliento. Con lo fácil que parece. Llama al ‘manos limpias’, bebe algo de agua y decide descansar. Levanta la mirada y se da cuenta de que en su afán por limpiar no se había parado ni un segundo a observar su alrededor. Es brutal el contraste entre el verde de lo no invadido y el negro de unos metros más acá. Es el paso de la ‘Galicia calidade’ al ‘te prometemos que los mejillones no están contaminados’. El voluntario hace que le quiten la mascarilla y las gafas y se queda ensimismado. Hasta entonces, detrás de los artilugios de prevención, no había tenido una sensación demasiado diferente a la de estar viendo aquello por televisión, pero ahora, en el cara a cara con la tragedia, el negro del chapapote cobraba un brillo desafiante y las figuras blancas cada vez más teñidas por lo oscuro se hacían al tiempo más ridículas. El voluntario tuvo que volverse bruscamente hacia el mar para asegurarse de que estaba en una playa. ¿Y el graznido de las gaviotas? ¿Y la espuma de las olas? ¿Y la brisa fresca del mar?

Las gaviotas ya tienen bastante con sostenerse en vuelo con el lastre de fuel que llevan en sus plumas. Espuma en las olas claro que hay; ningún diccionario dice que la espuma tenga que ser ni blanca, ni de agua. Pero si uno respira hondo en la Costa da Morte y cierra los ojos, no tendrá la sensación de estar en una playa sino esperando para repostar. Galicia huele a gasolinera. Lléneme el depósito, que tengo que seguir limpiando.

 

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Aquella noche del 17 de mayo

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Si la nostalgia es la peor enemiga del 15M, este vídeo no les va a hacer ningún bien a los participaron en las movilizaciones de Sol durante las primeras semanas.

Es un resumen de las cinco horas de televisión en directo desde el móvil que realicé aquella noche del 17 de mayo en la que realmente se consolidó el movimiento, aquella primera gran concentración convocada a través de las redes sociales, ignorada por los grandes medios (éramos los únicos con señal en directo) y que fue una respuesta solidaria al desalojo de la primera acampada, de unas doscientas personas, la noche anterior.

La transmisión fue seguida por decenas de miles de personas esa noche. En este vídeo se puede ver de nuevo por primera vez.

La calidad del vídeo es mala porque está rescatado del servicio de streaming que usé. Está editado con en montador online de YouTube para no tener ni que convertir formatos. Y quizá dure demasiado. Pero es un buen resumen para revivir aquellas horas determinantes o al menos para que queden documentadas (puedes copiar, remezclar y usar el vídeo como quieras: cc-by-sa).

Al ver el vídeo da la sensación de que aquella noche del 17 de mayo es la síntesis casi perfecta de lo que ha sido el movimiento 15M. En solo 30 horas de acampada ya estaban muy claros el tono de la protesta, las razones, cómo se trabajaba en comisiones, qué peso tenía cada una (legal, comunicación, acciones, infraestructura…) y el insistente mensaje pacífico e inclusivo de “acampada Sol”.  Está casi todo ahí, en esas primeras horas.

Para revisarlo, os propongo que le echéis un vistazo a algunos momentos concretos que me parecen significativos:

  • El primer minuto de vídeo dice mucho. Se oye por megafonía una voz de mujer: “Esto no va a volver a ocurrir hasta dentro de mucho tiempo. Tenemos el poder ahora mismo y el mundo nos está mirando”. Desde el principio hay la conciencia de que, más allá de una manifestación multitudinaria, se estaba viviendo un momento único, histórico y que podría convertirse en el principio de algo importante.
  • Min 2.05 –  Comienza a “enmoquetarse” de cartones el suelo de la Puerta del Sol. Hay gente subidas las farolas o metidas en fuentes para levantar la infraestructura.
  • Min 3.41 – Dice un chaval: “Hoy he venido sobre todo por cabreo, por lo que pasó [el desalojo] anoche. Fue una medida desproporcionada, viendo los vídeos que la gente fue subiendo” en Internet. El efecto llamada producido tras el levantamiento de la acampada la segunda noche, la del 16 de mayo, es la chispa real que convirtió al 15M en una red de afectos reunidos. Una red articulada en comunidades online y no por reacción al mensaje de los grandes medios.
  • Min.6.26 – Nos colamos en la comisión de universidad, bastante nutrida y donde se identifica cierta experiencia en asambleas y movilización, posiblemente heredada de la época ‘antibolonia’.
  • Min. 7.12 – Dice una chica: “Tenemos amigos que están en Juventudes Socialistas y están aquí. Está bien que los propios militantes se den cuenta de que hay cosas que nos unen a todos por encima de los colores políticos”. El 15M no se nutre solo de la presencia de los movimientos sociales sino que reconcilia a miles de personas con la movilización en la calle, incluso a muchos que simpatizan con opciones mayoritarias. En Sol hay personas de grandes y pequeñas ONG, de sindicatos, de asociaciones… El 15M es también una autocrítica y protesta contra la izquierda institucionalizada y la “izquierda real”.
  • Min. 9 – Suenan por megafonía instrucciones para que no cunda el pánico (no corráis, os sentáis pacíficamente) si interviene la policía para levantar la acampada. “Estas son nuestras armas”, y manos arriba. A base de interiorizar estos mensajes, la masa pacífica fagocitó a quienes apuestan por el enfrentamiento como único método de protesta válido.
  • 10m0s - Por megafonía se señalan locales de la zona que ceden baños públicos para que se usen libremente. Ya hay un equipo de personas esa noche trabajando con los comerciantes de la zona para ganarse complicidades y facilitar la logística: unos ceden baños, otros ordenadores o conexión a Internet, otros cubos de basura o material de oficina.
  • 10.40 – Otra persona por megafonía pide que losq ue están ya sentados en el suelo se junten en “mosaicos de cinco por cinco” para crear pasillos y evitar problemas de seguridad. Desde el primer momento se identifican personas o grupos con mucha experiencia laboral o activista en materia de infraestructura, seguridad, comunicación, cocina al por mayor…
  • 12.56 – Momento de tensión. Un grupo de personas intenta colgar una gran pancarta del andamio de la fachada de El Corte Inglés. Aparece una persona muy alarmada: “¡Ey! ¡Ey! Me dicen desde Legal que dejemos esto. Estamos dando excusas para que vengan a cargar contra nosotros, ¡no hagamos nada ilegal!”. La pancarta se levanta y con ella la euforia colectiva. Es un buen ejemplo de acciones no consensuadas que van contra las indicaciones generales pero que, si salen bien, acaban teniendo el aplauso general.
  • 15m5s: “Estamos aquí no para defender ninguna ideología concreta, simplemente como protesta contra un sistema económico, cultural, de gestionar las cosas. Así de abierto lo planteamos”.
  • 16m1s: Primer plano de la acampada, distribución de comisiones y zonas de trabajo.
  • 17m30s: Resumen de las cinco horas de transmisión y despedida.

Si queréis compartir recuerdos, críticas o conclusiones de aquella noche vista en perspectiva, os propongo #recuerdo17M.


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Willy Meyer abdica

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Willy Meyer parecía eterno y se ha ido así como se van las figuras que parecen eternas: en 24 horas. Su fondo de pensiones privado, ofrecido por el Parlamento Europeo y gestionado por una Sicav en Luxemburgo, ha sido su puntilla. Da igual que se trate de un servicio generalizado para todos los eurodiputados que quisieran. Meyer lo hizo, Infolibre lo ha desvelado y ahora Meyer dice que no sabía que tuviera relaciones con una Sicav, pero que para dar ejemplo se va.

‘IU’, ‘privado’, ‘Sicav’ y ‘Luxemburgo’ son cuatro palabras que juntas arden. Pero no, en realidad Willy Meyer no se ha ido porque tenga unos euros en un fondo de pensiones privado, algo que es habitual, muy habitual. Tanto que los diputados de Izquierda Unida en el congreso español tenían uno hasta que a principio de esta legislatura los nuevos optaron por renunciar. Llamazares, que ya tenía el fondo contraído de legislaturas anteriores como el resto de diputados, después de resistirse durante unas horas, aceptó y renunció a seguir aportando dinero a ese plan. La existencia de aquel debate, de aquellas tensiones que en realidad hablaban de los nuevos juegos de poder dentro del grupo parlamentario, llegó a oídos de Meyer. Seguro. Porque además, hasta hoy, también era parte de la dirección federal. Que en ese momento Meyer no revisara también cuál era la naturaleza de su fondo de pensiones es increíble. La polémica es real, fundamentada. Un test de coherencia o disciplina que sale negativo. Es relevante. Como es relevante que su reacción sea asumir su responsabilidad e irse.

Pero no, Willy Meyer no se va por eso.

Se va porque dentro de Izquierda Unida estaban, muchos, deseando echarle. Porque su figura en lo alto de la lista electoral era símbolo, para una generación impulsada por un clima político nuevo, del cierre exasperante de la cúpula de una organización a la que le valía con lo que decían las encuestas. Willy Meyer se presentó por tercera vez consecutiva a las elecciones europeas; a la tercera, su grado de conocimiento entre los ciudadanos españoles era del 32%. Después de ser el candidato de IU que más veces ha repetido en unas elecciones de convocatoria estatal (más que Llamazares, más que Julio Anguita), solo uno de cada tres ciudadanos le conoce.

Apareció el Chapulín Colorado y en IU no contaban con su astucia. Los resultados de Podemos reventaron el catenaccio de Meyer y Cayo Lara, que pensaban que ganarían jugando a empatar. Y ahí se acabó la paciencia de los que piensan que la propia existencia de IU corre peligro.

Meyer no se ha ido entre ataques de incoherencia desde la derecha mediática o de políticos de otros partidos, que de hecho asisten un poco anonadados a la caída del eurodiputado por un asunto tan poco importante para ellos, tan habitual para tantos ciudadanos con fondos de pensiones o hipotecas. Se va entre críticas desde dentro por hacer la vista gorda sobre sus propios pasos mientras atravesaba una línea roja que otros compañeros habían trazado. Han sido dirigentes, militantes de base, simpatizantes o exvotantes de IU los que, a los pocos minutos de que empezara a circular la existencia del fondo privado de pensiones de Meyer, han exigido que se fuera.

Y hasta aquí llegó. Como llegó el rey. Como llegó Rubalcaba.

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Las primarias de Elpidio Silva

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El juez Elpidio Silva ha fundado un partido para presentarse a las elecciones europeas que se llama Movimiento en RED pero que en realidad no es un movimiento ni una red. Es un proyecto personal que da salida a su legítima aspiración política después de haberse frustrado sus sucesivos acercamientos a otras formaciones muy diferentes entre sí, como Equo, Podemos, el Partido X o algunas corrientes del PSOE. Como ya contamos, Elpidio Silva lleva desde el pasado otoño buscando cómplices o trampolines, según se quiera ver.

El Movimiento RED es, en fin, su apuesta. Y nadie duda de que tiene su tirón, su público y su viento a favor, cuota televisiva incluida. Tampoco desacredita nada de sus decisiones judiciales, como la de enviar a Miguel Blesa a prisión preventiva, que eso es otro tema. Pero que haya enviado por primera vez en España a un banquero a dormir entre rejas tampoco da carta blanca para hacer piruetas y que hagamos como que no las vemos.

Hace un par de semanas anunció que iniciaba unas “primarias a nivel europeo”, una especie de plebiscito transfronterizo. Lo que se encuentra el ciudadano o periodista que se ha dado una tregua en la Semana Santa es que las primarias ya se han celebrado. El proceso que tiene sus detalles.

Puede que hayan sido unas primarias planetarias, pero solo había un candidato: Elpidio José Silva. Aquí un tuit de la cuenta oficial del partido anunciando que ya se pueden votar en las primarias… y señalando directamente a quién votar:

Se habla de una “fase final” de las primarias, pero no sabemos cuándo sucedieron las fases anteriores. De hecho, ese es el primer tuit de la cuenta oficial de Movimiento RED sobre el asunto. Todo lo que hay antes son algunos retuits, entre ellos al anuncio de Elpidio Silva de que ya podían votarle, el 14 de abril, lunes santo.

Durante ese tiempo, al entrar en la web de Movimiento RED nos encontramos (sigue siendo así) con que desde el momento en que se anuncia que hay primarias, y cuando parece que todavía está abierto el plazo para presentarse como candidato, la web ya presenta la figura de Elpidio Silva como candidato al que votar.

Portada de la web de Movimiento RED, con la foto de Elpidio Silva junto al anuncio de primarias

Portada de la web de Movimiento RED, con la foto de Elpidio Silva junto al anuncio de primarias

Si entramos en la parte de la web donde deberíamos poder elegir entre los candidatos a las primarias, llegamos a un formulario donde ya está seleccionada la opción de voto a Elpidio Silva. Si entramos en la parte de la web donde podríamos presentar nuestra candidatura a las primarias, nos remite a un formulario donde en realidad… estamos votando a Elpidio Silva.

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Algunos usuarios en Twitter le preguntan durante la semana: ¿para qué unas primarias sin candidatos? ¿por qué se pide el voto para uno de los candidatos si todavía no se ha cerrado el plazo para presentarse como candidato?

En fin, que Silva da por cerradas las primarias el domingo. Bueno, eso en la web, porque en Twitter las dieron por cerradas el día antes, sábado 19:

Aunque en realidad en la web se puede seguir votando a Silva, rellenando el famoso formulario. Un formulario que irá a parar a una base de datos que bien vale unas primarias, sobre todo si son sin riesgo. Las primarias más democráticas de todos los partidos emergentes, según el único candidato:

 

Mientras este proceso se apuraba, Elpidio Silva tuiteaba sin rubor un artículo donde se explicaba cierto malestar en círculos locales de Murcia de otro nuevo partido, Podemos. Elpidio Silva sugiriendo que lo de Pablo Iglesias es ‘dedazo’.


La web de MovimientoRed.net se recoge que en las primarias han participado 73.294 personas hasta el domingo a las 22h.

Podemos comparar este número con otros números. Por ejemplo con el número de personas que participaron en las primarias entre simpatizantes de Equo o el Partido X, en torno a los 2.500 votos. O con las primarias abiertas de Podemos, que con 30.000 votos fueron consideradas un éxito para un partido nuevo. O con las celebradas por el PSOE de la Comunidad Valenciana, que acumuló la participación de 55.000 personas.

O también podemos comparar esos 73.294 votos que dice la web del Movimiento Red que tienen sus primarias con el número de followers de la cuenta personal en Twitter de Elpidio Silva al terminar el domingo: alrededor de 73.800.

El último movimiento de Movimiento RED es lanzarse a otro fetiche de los proyectos en red: el crowdfunding. Pide nada menos que 250.000 euros y empieza a pedirlos antes de que comunique cuántos avales ha podido presentar ante el ministerio del Interior para lanzar su candidatura (que finalmente, asegura Silva, han sido 25.000; tres veces menos avales que número de votos para las primarias, según la web).

La propuesta de financiación no presenta ningún presupuesto asociado ni ningún objetivo concreto. Pide, sencillamente, dinero para el partido: “Estimamos en 250.000€ los fondos necesarios para harcer (sic) frente a los gastos de la puesta en marcha del movimiento RED”, reza el apartado donde los proyectos que acuden a plataformas de crowdfunding detallan cómo se va a utilizar el dinero. A cambio, el partido de Silva ofrece un abanico de recompensas por las donaciones que van desde “una postal dedicada” por el juez hasta dejarse hacer lobby sobre propuestas políticas que llevar al Parlamento Europeo, a cambio de las cantidades más altas.

Hay muchas preguntas. Quizá no merezca la pena quedarse a escuchar todas las respuestas. Pero ante esa latencia ciudadana que reclama una política más participada y más transparente, no vale con bajar la guardia ante artificios tóxicos, vengan de donde vengan, por muchos banqueros que puedan dormir en la cárcel. Si la vista gorda se convierte en moneda de cambio, la solución será exactamente igual al problema.

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Primarias abiertas: 7 preguntas sobre la democracia y el show business

Mitin del PSOE en la plaza de Toros de Valencia en Febrero de 2008

Mitin del PSOE en la plaza de Toros de Valencia en Febrero de 2008

Lo de las primarias abiertas en el PSOE, donde podrá votar cualquier ciudadano aunque no sea afiliado, le da un punto de interés informativo y político a este partido que hace años que no tenía. Como meros observadores, o como participantes quienes se animen, el experimento nos va a responder algunas preguntas muy importantes.

1. ¿Democracia o show business?

La política de partidos ha ido siendo cada vez más un gran juego de nichos de mercado donde cada cual busca su sitio elevando el dedo mojado al aire y viendo hacia dónde sopla el viento. Si el PSOE consigue hacer que sus primarias sean un debate interno de ideas que rescate políticamente al partido para sus bases, será un avance a contracorriente muy útil para el resto de formaciones y para la gente en general, estén de acuerdo con ellas o no.

Pero lo tendrá complicado porque la inercia es otra:  tiene más importancia el marketing político que el programa o el debate de ideas. Lo natural es que unas primarias que en realidad son como unas elecciones generales pero (mucho) más acotadas no consigan revertir ese proceso, sobre todo si los medios nos dedicamos a hacer lo que se explica en la siguiente pregunta.

2. ¿Ideas o navajas y fotos de familia?

En un país donde se legisla a golpe de Ana Rosa va a ser muy complicado que unas primarias no vayan por el camino del espectáculo. Esa pasión latente o explícita que le tenemos casi todos a la política americana es traicionera: ¿esperamos que un buen candidato a primarias, de cualquier partido, lo haga con su familia a su lado como parte del paquete promocional? ¿queremos verle saludando a viejecitas por primera y última vez en su vida en los pueblos más recónditos, o quitando nieve de los caminos mal asfaltados? También es verdad que esos procesos los veremos, con primarias o no, en las elecciones generales. Así que de perdidos…

Pero también es verdad que la sensibilidad está tan a flor de piel que hay que hacer auténtica ingeniería de marketing para que esos gestos no rechinen. Lo que vale allí no vale aquí. Ya no.

Y luego lo de los navajazos. Ya circulan bromas sobre las puñaladas que se darán los candidatos. Sobre cualquier escenario caben las bromas y los morbos, pero tampoco está de más un poco de coherencia: veremos a los que llevan años reclamando primarias exacerbar hasta el escándalo cualquier competencia entre aspirantes. Y dirán que las primarias erosionan al PSOE, y todo eso.

3. ¿Unas primarias diferentes eligen a un candidato diferente?

Sabemos que de unas primarias internas o de un congreso incluso pueden salir candidatos que el aparato no elegiría, como Borrell o Zapatero. Y también sabemos que las estructuras crujen hasta los tuétanos cuando ocurre.

Pero, derivada de la pregunta anterior: ¿qué tipo de candidato sale de unas primarias abiertas? ¿Tiene las mismas posibilidades en unas primarias abiertas Patxi López que en unas cerradas? ¿Y Chacón? ¿Y tiene alguna posibilidad Rubalcaba?

Del otro lado: ¿qué candidato que no contemplamos deberíamos contemplar ahora que cualquiera puede votar sin estar sujeto o enterado de las dinámicas internas? ¿Alguna Beatriz Talegón que aún no conozcamos  y menos sobreexpuesta? ¿Ella misma?

4. ¿Qué diferencia habrá con partidos nuevos o más pequeños?

Equo está metido en primarias abiertas para elegir sus candidatos a las elecciones europeas. UPyD también ha elegido su candidato con primarias entre afiliados. Su papel como pioneros hay que destacarlo; han empujado mucho para arrastrar la opinión pública, y viceversa, que a su vez han empujado al PSOE a hacer lo que hace. Será interesante comparar procesos y resultados entre partidos de tan diferente nivel de exposición pública y con bases sociales tan diferentes en tamaño y tradición.

5. ¿Qué hará el PSOE con la base de datos?

Habrá debate, mucho, sobre este tema. El PSOE va a tener un censo de no solo sus militantes sino de sus simpatizantes, de los que han querido participar eligiendo candidato. Será una enorme base de datos de muchísimo valor.

Las bases de datos de contactos se han convertido en uno de los bienes más preciados para quienes quieren hacer sensibilización, política, lobby. Las ONG están centrando en obtener correos electrónicos buena parte de sus campañas de captación: de eso va cuando nos encontramos con un chaval de carpeta y peto pidiendo nuestro contacto para una organización; de eso va cuando Change.org nos pregunta si pueden pasar nuestro contacto a la organización que promueve una campaña que firmamos;  de eso va el tan cacareado éxito de Obama con de redes, correos, llamadas y micromecenazgo.

En España la ley de protección de datos es estricta. Incluso sirve como excusa para la opacidad pública y de la burocracia, como ha denunciado Access Info Europe y otros grupos pro-transparencia. En Francia, las primarias socialistas pudieron usar el censo electoral del estado; en España, la Agencia de Protección de Datos dice que no y el PSOE ha optado por pedir a la gente que quiera votar que se registre hasta 6 días antes. Ese registro, como el que han generado otras muchas campañas de firmas o apoyos en los últimos años, es un punto de partida muy potente ya veremos para qué.

6. ¿El ganador de las primarias será también el ganador de las elecciones? 

Y es la gran pregunta, claro. Hasta qué punto determina el curso político posterior unas elecciones primarias abiertas donde participen – si participan – pongamos que un millón de personas. En Francia participaron 2,6 millones, aunque no era necesario registrarse anteriormente para votar, cosa que sí será necesaria en el PSOE español, y la población más numerosa que en España.

¿Recibirá tal chute de legitimidad el ganador de esas primarias que tan solo con esa victoria aparezca como nuevo líder aclamado no ya por el partido sino por parte de la sociedad? ¿Quedará imbuido de una pátina de popularidad que arrastrará al resto necesario para obtener una mayoría?

7. ¿Resolver la elección es resolver la representación?

Esta, claro, es la más complicada. ¿La elección de un candidato por primarias resuelve el problema de representación entre la sociedad y aquel que dice ser aspirante a dar voz a una mayoría? ¿Resuelve el problema de identificación entre representantes y representados? ¿Podrá el ganador de las primarias socialistas hacer una política libre de las mismas presiones que han hundido al PSOE de hoy?

¡Clin! Ya están listas las palomitas.

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La política: experiencia personal vivida en red (un caso concreto)

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Son datos muy parciales, pero son interesantes. La Universidad Pablo Olavide de Sevilla - relativamente nueva, pública, de corte moderno y pequeña si comparamos sus 10.000 alumnos con el mastodonte de los 60.000 de la Universidad de Sevilla – ha realizado un estudio de opinión política entre sus alumnos (pdf).

Llama la atención un aumento considerable en el interés por la política, sobre todo como experiencia vivida a través de las redes sociales e Internet y no en estructuras de participación tradicionales, marcado por el 15-M y las elecciones.

Les interesa la política…

  • El 64% de los universitarios de la Universidad está interesado en política: 8 puntos más que hace un año.
  • El 78% utiliza Internet para informarse sobre política, 18 puntos más que el año pasado.
  • El 14% ha usado las redes sociales en 2011 para hacer activismo, 10 puntos más que en 2010.
… pero no la forma tradicional de organizarse en política
  • El 53% nunca ha visitado la página web de un partido político.
  • Hay casi el mismo número de personas en organizaciones religiosas (7%) que en partidos políticos (8%). Solo un 15% dice colaborar con una ONG o realizar un voluntariado.
  • Las organizaciones estudiantiles (sindicato de Estudiantes, representación institucional del alumnado…) seducen solo al 5% de los universitarios encuestados.

participación política universitarios Olavide 2012

  • El 56% no simpatiza con ningún partido político, aunque en 2011 la desafección era 7 puntos superior. Entre los pocos que se mojan, repunta UPyD entre los minoritarios. Equo entra en la encuesta por primera vez y por encima del Partido Andalucista.

Marcados por el 15-M

  • Seis de cada diez encuestados siente “mucha o bastante” simpatía por lo que ha supuesto el 15M, aunque el mismo porcentaje cree que el movimiento como tal tiene poco futuro.
  • El 76% de los alumnos se declara “insatisfecho con la democracia”, lo que supone un 19% más que a principios de 2011.
  • Uno de cada tres ha participado en actividades relacionadas con el 15-M en Sevilla. La mayoría, en las manifestaciones y en las redes sociales, y solo un 14% en asambleas.
  • El 47% estaría dispuesto a emitir su voto por Internet
  • El 20% de los encuestados afirman que han votado influenciados por el 15-M, sobre todo provocando un cambio de papeleta, más que el voto blanco, nulo o la abstención.

Insisto en el carácter parcial de la encuesta. Pero también insisto en que 2011 ha sido el año en que la palabra “política” se ha liberado de mucho lastre: cada vez más gente vive la política como algo personal, en red y no exclusivo de las organizaciones.

 

 

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Cuando el código fuente es más elocuente que el discurso

Las palabras clave de una web (keywords, en inglés y lenguaje técnico) no se ven cuando navegas. No hace falta. Están en el código fuente (al que puedes acceder desde el menú de tu navegador) y están pensadas para que Google entienda mejor de qué va una página y así ayude a los usuarios a encontrar mejor lo que buscan.

Dicho esto, al grano. Ayer apareció una web muchoPSOEporhacer.com, un manifiesto firmado por un grupo de caras más o menos visibles del PSOE pidiendo una serie de líneas de trabajo para la refundación ideológica de su partido. Entre las firmas, Cristina Narbona, Josep Borrell, Javier Rojo, Francisco Caamaño y… Carme Chacón.

¿Es este el lanzamiento de Chacón como candidata a nueva líder de los socialistas? La respuesta oficial de los firmantes del manifiesto es que no. Que al manifiesto también se puede unir Rubalcaba. Que es un documento inclusivo, de reflexión y tal.

Sin embargo, a media tarde al menos dos personas en twitter cayeron en la cuenta de que algo en el código fuente de la página contradecía el discurso público.

Este tuit de @iskarioth y sobre todo este otro de @viejomoeb retratan la estrategia del manifiesto. “Chacon” es el único apellido, de entre todos que aparecen como firmantes, que se considera clave a efectos de posicionamiento del manifiesto. En todo caso, el nombre más importante.

Parte del código de muchopsoeporhacer.com donde aparecía "chacon" como palabra clave (captura de elpais.com). Click para ampliar.

 

Esta mañana, he comentado esta anécdota (porque no deja de ser algo sin importancia: todo el mundo sabe leer entre líneas y se sabe que la web está hecha para lanzar un proyecto liderado por Chacón) en los micrófonos del Hoy por Hoy de la Cadena SER. Justo después, según publica El País, la mención a Chacón ha desaparecido del código fuente de la página de muchoPSOEporhacer.com.

 

 

 

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