¿Twitter censura? Escepticismo o confianza

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Ilustración: Lutuff

Sí que ha dado de sí el fin de semana.

El viernes de madrugada se producía la chispa. Al despertar, encontrábamos varios titulares muy claros: Twitter censurará mensajes en aquellos países donde el contenido vulnere la ley, a petición formal de las “entidades autorizadas” locales y comunicando públicamente caso por caso.

Una primera ola de alarma recorre la red, en absoluto expandida por gente desorientada sino por medios o especialistas acostumbrados a bregar con información tecnológica. Por ejemplo el corresponsal de la agencia Associated Press en la capital tecnológica de Estados Unidos, San Francisco, que señala muy claramente que este anuncio “es el reconocimiento de que la compañía tendrá que censurar más mensajes para proseguir en su ambiciosa hoja de ruta” y señala directamente a China como razón real de este movimiento, con el ejemplo previo de Google. Esta crónica es la elegida por la sección de Tecnología de The Guardian para informar sobre el asunto durante todo el día.

En El País, el recién estrenado equipo de cobertura nocturna desde México comienza su pieza diciendo: “Toda la libertad no cabe en un tuit” e incide en la idea de que el genérico y ambiguo comunicado de Twitter hace pensar que sus ansias de expansión le harán colaborar con autoridades de regímenes nada amigos de la libertad de expresión.

Tras la primera lectura, llega el análisis en varios medios y revistas digitales, y la mayoría, incluído este blog, comparten una lectura en negativo del comunicado de Twitter. El especialista en Internet e industria tecnológica en la revista Forbes lo llama “el suicidio social” de la plataforma. En Al Jazeera vinculan la decisión con la entrada en el accionariado de la empresa de un príncipe de Arabia Saudi, uno de los países más opacos y poderosos en materia de represión de los derechos humanos.

Sin embargo, y conforme pasaban las horas del viernes, cada vez aparecían más voces contradiciendo el sentir general y advirtiendo de que el anuncio de Twitter era bien claro, que bastaba leerlo para darse cuenta de que lo anunciado por la empresa no era un ataque a la libertad de expresión sino una forma de blindarla dentro de sus posibilidades. Una mejora.

Eduardo Arcos, fundador de Hipertextual, se mostraba sorprendido por “la cantidad inmensa de mensajes desinformados” que estaba leyendo sobre la noticia. Y afirmaba:  ”Twitter ha eliminado contenido y hasta eliminado cuentas desde hace años. No es nada nuevo. Es normal, y además ¡es necesario! ¿Les parece bien que si un gobierno hace una demanda formal a Twitter para que se retire contenido publicado por una persona a páginas de pornografía infantil, estas no se eliminen?”

En otro clásico de la red, Denken Über, Mariano Amartino comentaba que “la gran mayoría” de los usuarios que ya hacían arder el hashtag #censuraentwitter en todo el mundo “se dedicaron a opinar sin siquiera entender que pasaba”. Se estaba “creando miedo donde no lo hay”. Según él lo entiende, Twitter viene a decirles a los gobiernos autoritarios “¿tienen un problema con un tweet? hagan denuncias judiciales, vengan con la sentencia del juez y lo vamos a borrar en su jurisdicción… ¿que? ¿que el resto del mundo va a saber que pasa con la opresión en su país (sea China, Egipto, Venezuela o USA)? y… si porque ustedes NO tienen jurisdicción fuera de su país”.

Otros referentes de la escena tecnológica española escribieron sobre este asunto en términos parecidos e insistiendo en que cualquier duda sobre las intenciones de Twitter solo podría venir de una mala lectura del comunicado de Twitter, donde todo queda claro y explicado.

Por acumulación de argumentos, el tono de la protesta empezaba a amainar ya para el sábado entre el intento fallido de una parte de los usuarios de hacer una jornada de dedos caídos. La guinda a esta corriente de análisis para calmar los ánimos la ha puesto todo un referente en materia de derechos civiles, sociedad digital y tecnología, la EFF (Electronic Frontier Foundation), que ha sido tajante sobre la decisión de Twitter: “Es buena. Por ahora, el efecto general es menos censura y no más censura”.

Esa frase sienta cátedra y vuela de blog en blog, de usuario en usuario. La que vuela un poco menos es la siguiente frase de ese mismo post: “Pero algunas voces se muestran preocupadas… ‘Si le das un camino lo usarán’ – es decir, si construyes una herramienta para la censura estado por estado, los estados comenzarán a usarla. Deberíamos permanecer en actitud vigilante contra esta posible consecuencia“, dice la EFF.

El mercado asiático es el objetivo más ambicioso para las nuevas empresas de la tecnología y la comunicación (foto cc juanlusanchez)

Cuestión de confianza

No es que unos hayan entendido mal y otros bien; ni siquiera es un error de comunicación de Twitter (bueno, un poco); es que, como suele pasar en comunicación corporativa, lo importante no es lo que se dice sino lo que se puede interpretar según el contexto. Y ahí cada uno interpreta una cosa. “Los gobiernos son malos y las empresas de internet son buenas. Es divertido ver cómo sustituimos las viejas mentiras por otras nuevas”, dice en un tuit el periodista Antonio M. Ron.

Porque incluso después de la segunda ola, la de aclaraciones, matizaciones y reconciliación, ha habido más expertos y analistas que siguen viendo un peligro potencial en la decisión de Twitter. Que, como suelen hacer con empresas de otro tipo, no confían en el discurso de responsabilidad social corporativa de quien en realidad quiere expandir su negocio.

Twitter se rinde a las necesidades del negocio frente a las libertades universales”, ha dicho este domingo Juan Varela. Y se sorprende ante “la candidez de algunos gurús que se desgañitan contra las leyes de propiedad intelectual pero no se ruborizan para plegarse como Twitter a autoridades dictatoriales o antidemocráticas”.

Para Varela, “los grandes de internet deben elegir entre defender la legalidad y los derechos globales o plegarse a legislaciones abusivas. Su dilema es también el de la gobernanza global y la lucha por la vigencia de los derechos humanos”.

Un detalle que apoya este argumento: como se dice, Twitter ya puede censurar contenido relacionado con la pornografía infantil, por ejemplo. No hace falta que nadie se lo pida legalmente. Lo importante es cómo actuará cuando China le pida que borre contenido de su disidencia. O Arabia Saudí.

Se suele argumentar estos días que Twitter tenía dos opciones: una, borrar los tuits en toda la red. Dos, borrarlos de forma local y así evitar la censura global. Pero había una tercera opción: no borrar nada que no tenga que ser borrado. ¿Quién decide eso? Complicado. Para empezar, existe una cosa llamada “Declaración Universal de los Derechos Humanos” y, por otro lado, en algún momento habrá que plantearse en serio la necesidad de una justicia universal y un derecho internacional de verdad, donde Internet tiene que ser un punto clave. Por eso al final esto es una cuestión de qué tipo de filosofía de responsabilidad social corporativa tengamos en la cabeza.

Hasta ahora, Twitter podía resistirse porque la legislación china o saudí no tiene potestad sobre ellos. La cosa cambia si Twitter quiere abrir oficinas en China y la cosa cambia si le da una herramienta para conseguirlo. En España puede que acabemos por no poder compartir archivos con copyright, pero en otros lugares qué importa si desde fuera se ve o no lo que tuitean: lo que tiene valor es el uso de la herramienta como canal alternativo interno de comunicación para el cambio.

Wael Abbas, otro activista egipcio de referencia en las redes sociales, ha dicho este fin de semana: “todos nuestros tweets están violando la ley”.

Imagen de previsualización de YouTube

En este vídeo de Vúdeo.orgTarek Shalaby da una conferencia sobre periodismo ciudadano y redes sociales centrada en su experiencia en Egipto. ”Aunque tengamos al Gobierno en contra de nosotros, lo bonito de Internet es que ahora no hay censura por Internet y hay que aprovechar esta época, porque dejará de ser así. Es peligroso para cualquier gobierno”, decía en julio de 2011.

Abrir un canal de comunicación con el totalitarismo siempre te acerca a él. Esa es la tesis de Reporteros Sin Fronteras, que también ha emitido un comunicado para pedirle a los ejecutivos de la red social que rectifiquen. Ellos insisten: esto no merma la libertad de expresión de nadie.

En The New York Times pueden leerse otras cuantas fuentes de prestigio que sostienen que, a pesar de lo que pueda parecer por el comunicado de la empresa californiana, en realidad el nuevo sistema va a perjudicar a los activistas por la libertad.

José Luis Orihuela, uno de los académicos de la red latinoamericana con más prestigio y autor del libro Mundo Twitter, sostiene que “aunque Twitter sea una empresa privada con fines de lucro que busca nuevos mercados, sus usuarios la demandan una ética global, no acomodaticia, y una defensa igualmente global de la liberta de expresión. Una plataforma que ha jugado un papel tan importante en las protestas sociales, especialmente desde La Primavera Árabe, no debería rematar ahora sus valores”.

Mientras tanto, Tailandia ya celebra su nuevo juguete y anuncia que se pone a trastear con él. A ver qué pasa.

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La llama de twitter: del #dondeestabas11S al Washington Post

Twitter es un barril de pólvora del que salen millones de mechas. Con la chispa adecuada, una de esas mechas puede prender tímidamente, coger cuerpo, avanzar hacia el barril a buen ritmo, cada vez más consistente. Durante los primeros metros de mecha te sientes orgulloso de tu pequeña llamita, que avanza simpáticamente, pero conforme ese punto amarillo engorda y se acerca al barril cargado de pólvora te invade la incertidumbre. No sabes qué puede pasar. Se te ha ido de las manos. Uy. Boom.

Esta (pobre, lo sé) metáfora intenta describir el fenómeno por el cual un #hashtag, una etiqueta, un tema en Twitter de ser una ocurrencia personal o colectiva pase a convertirse en un fenómeno de masas hiperconectadas. Tras la explosión, que hace que el resto de mechas se incendien y el fuego se vea a kilómetros de distancia, quizá prendiendo también otros barriles cercanos y incendiando exponencialmente el espacio compartido, se pierde la noción de quién fue el que provocó aquella pequeña chispa.

Y precisamente esa es la clave del éxito. Cuando uno crea una etiqueta en twitter con ambición de que sea viral, tiene la tentación de dejar su marca personal o corporativa en ella. Error. No será viral. La clave está en despersonalizarla para que la gente pueda hacerla suya sin reparos, sin miedos a trucos de márketing, sin dobleces. Si lo que quieres es hacer una campaña de marca personal, dilo claramente y será bien recibido.

Toda esta reflexión para compartir con vosotros que el Washington Post invitó hace unas semanas a sus lectores a usar #wherewereyou para conmemorar el 11 de septiembre, una iniciativa que ya surgió el año pasado en este blog.

Captura de pantalla del post del 11 de septiembre de 2009

El 11 de septiembre del año pasado preguntábamos en twitter: ¿Dónde estabas tú el 11S? Realmente no era la primera vez que lo preguntaba porque este blog siempre ha tenido una debilidad por esa pregunta en cada aniversario del atentado de las Torres Gemelas. Pero sí era el primer año en que esa pregunta, antes contestada por colegas de esta página, entraba en twitter con la etiqueta #dondeestabas11S.

El efecto-chispa fue casi inmediado y la etiqueta se convirtió en apenas unas horas en la más usada en España y América Latina. Pasaron dos y tres días, y ahí seguía, entre las más activas y la más importante sobre el 11S, superando a otras en inglés. Miles y miles de respuestas, incontables por el nefasto sistema actual de estadísticas de twitter y tragadas por el agujero negro de su mala memoria. Los twitts se pierden con el tiempo.

Aquel día por la tarde, probamos también con una versión en inglés, #wherewereu911, que no tuvo tanto éxito pero sí el suficiente como para que llegara a ser usada por norteamericanos que fueron testigos directos del atentado y de la catástrofe que provocaron.

@jguadagno: “Staring out the window from my NY office watching the first tower on fire only to see first hand the second plane hit. #wherewereu911

[Traducción: Atónito ante la ventana de mi oficina de Nueva York, viendo cómo la primera torre ardía y presenciando el choque del segundo avión"]

[Traducción: "en Nueva York, esperando en una cola para donar sangre en el (Hospital) St. Vicents hasta que un médico salió y nos dijo llorando que no se necesitaban donaciones. Entendimos lo que quería decir"]

@shameyreed NYC. waited in blood dontn line at st vincents till a crying doc came out and said no donotions were needed. We got the point #wherewereu911

Con todo esto no quiero decir que el Washington Post haya leído lo que hacemos por aquí y se haya dedicado a copiarlo. Lo que quiero es recordar una experiencia muy satisfactoria que, aunque entonces no salió como ‘lo último’ en ninguna revista internacional de comunicación 2.0, sé que compartimos miles de personas.

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Dónde estabas tú el 11-S, en Twitter

El 11S tiene algo. Me gustaría que algún experto me contara los mecanismos antropológicos, semióticos o psicológicos que nos hicieron y nos hacen vivir aquello de forma especial. Las razones por las que estas imágenes causan un efecto diferente a las de una devastación similar en Gaza, Tailandia, Chile o China, con todos los agravantes que estos otros casos tienen.

Cada 11 de septiembre no puedo resistir la tentación de preguntarle a la gente ¿Dónde estabas tú el 11S? Y es como si se pulsara un botón mágico. Este año he preguntado en twitter (aquí el primer twitt) y he abierto una categoría (#dondeestabas11s) para que la gente respondiera. Y la gente ha empezado como loca a contar su historia. Miles de personas a las que no conozco, que no me conocen y que ni siquiera saben quién empezó el hilo han sentido la necesidad de recordar y compartir. Os dejo aquí la actualización en directo de las respuestas:

Leer más…

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AudioBoo, el twitter del sonido

Gracias a un enlace de José Antonio Gelado, encuentro una aplicación para el movil (por ahora, iPhone, pero seguro que pronto se extenderá) que me ha maravillado. Es Audio-boo, que permite grabar sonido y publicarlo instantáneamente en Internet con una calidad perfecta y con posibilidad de adjuntar una foto y tu localización en el mapa. Es como un twitter de sonido y de hecho intuyo que por ahí irá el desarrollo de esta herramienta, que está todavía en pañales.

Para trastear con él, es muy divertido y hemos hecho esto:

Lydia bebiendo... ¿té?

Lydia bebiendo... ¿té?


Ver mapa más grande

Pero te paras a pensar, y las aplicaciones de esto… son muy interesantes. Qué divertida se va a poner la cosa.

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La ubicuidad de Rosa Díez

Pasaban pocos minutos de las 10 de la mañana y de pronto se produjo el milagro. Seguramente el péndulo de Foucault trazó las coordenadas exactas, marcando un tiempo y un espacio concretos para que se abriera una ventana electromagnética que permitió que el sujeto en cuestión, una persona especial, importante, cuyo destino estaba marcado, pudiera estar en dos sitios a la vez.

Rosa Díez, la líder de UPyD y que puede tener la clave para la gobernabilidad del País Vasco, estaba respondiendo en su cuenta de twitter a las felicitaciones y comentarios que no pudo, lógicamente, atender anoche, en plena locura del escrutinio.

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# Gracias a todos por el apoyo. No pudo ser en Galicia pero se oirá la voz de UPyD en el Parlamento Vasco

# @luisrull @pacobarranco Me ha sido imposible entre coche y coche, la jornada estuvo muy apretada, lo siento

# @fernandomaronas @JamSession @Naroh @WillAlvein @juanjaen @makoworks @davidmillan @bruxi @fesja @slashizzy @Naruedyoh Gracias, de verdad

# @Naruedyoh El escaño se ha conseguido para Gorka Maneiro, nuestro candidato por Álava: http://elblogdegorka.blogsp…

# Ahora a trabajar duro por Euskadi y por España, como siempre

En ese momento, las ondas electromagnéticas marcaron 2342 y todo se iluminó de blanco: Rosa Díez estaba, en ese mismo instante, respondiendo a preguntas en una entrevista realizada por Pepa Bueno en TVE. En el mismo momento, a la misma hora del mismo día – o eso nos parecía a los que vivimos en un espaciotiempo lineal – Rosa Díez estaba en dos sitios diferentes: twitteando y en la tele.

Esto demuestra que la ubicuidad es posible, que se han roto los límites de las dimensiones clásicas y que estamos listos para retos como la teletransportación o la multitarea simultánea. En otro tiempo, en un tiempo de desconfianza, podríamos pensar que Rosa Díez nos ha engañado y que su aparente acercamiento a las redes sociales, su cercanía en Twitter o su blog, era simple patraña electoral y, más que eso, una mentira como un piano por la que debería pedir perdón a todos los ingenuos que creemos en la honestidad de la gente.

Pero no. Como Santo Tomás, tenemos fe porque lo hemos visto. Creemos en la ubicuidad de Rosa Díez.

ACTUALIZACIÓN (5/03/09): dos días después de este post y tan solo tres días después de las elecciones, el miércoles 4 de marzo, la cuenta en twitter de Rosa Díez ha sido cerrada.

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Se comenta que los viajes en el tiempo-espacio terminaron por afectarle y que, un buen día, el twitter empezó a sangrarle por la nariz. Era el principio del fin.

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La traición de Twitter

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Foto: Peter Macdiarmid

Twitter ha anunciado que podrá censurar cualquier comentario que sea delictivo en el país desde el que se publica, a petición de las autoridades locales y atendiendo a las peculiaridades de cada gobierno a la hora de entender la libertad de expresión. El tuit sería invisible para los usuarios del país donde sea supuestamente delictivo, aunque permanecería visible para el resto del mundo.

De esta manera se reducirían las posibilidades de que esta herramienta pueda volverse a utilizar para canalizar la necesidad de expresarse y organizarse de activistas, periodistas, empresarios o líderes de opinión en aquellos países donde no estar de acuerdo con lo oficial sea, de una manera u otra, delito.

Twitter traiciona al fenómeno que le ha encumbrado como referencia para la historia, para los libros sobre política y libertades que se escribirán dentro de pocos años.

¿Por qué Twitter ha tomado esta decisión?

Si hay que responder en una palabra: China.

Twitter es una de las redes sociales más importantes del mundo y, sin embargo, no acaba de encontrar su modelo de negocio. Tiene 100 millones de usuarios activos en el mundo y no es capaz de sacarle tanto partido como Facebook, Google o incluso otras más pequeñas.

Por eso Twitter, como empresa, necesita expandirse: necesita el favor, la acogida, de países donde la disidencia no se permite. Yahoo o Google ya lo hicieron antes: enarbolar la libertad de expresión hasta el día que quieres penetrar en el mercado chino.

Dice textualmente el comunicado de Twitter:

“Casi todos los países del mundo consideran que la libertad de expresión es un derecho humano. (…) Muchos otros países piensan que la libertad de expresión conlleva una responsabilidad y tiene unos límites”.

Bravo. Dicho así parece que la libertad de expresión es de por sí irresponsable y no tiene límites en los países donde se considera un derecho fundamental.

Y a Twitter se le escapan algunos detalles: que han crecido gracias al uso de millones de personas en busca de libertad en esos países (Egipto, Túnez, Libia…), que en su momento favorecieron las protestas dentro de Irán, por ejemplo, o que han recibido más publicidad de la que nunca pudimos soñar gracias a su áurea revolucionaria. Hay que suponer que esto último se ha convertido en un problema comercial.

Ilustración: (cc) Shahab Shakib Passand

Twitter copia a Google. Y no es casual: quien pilota esta decisión dentro de la compañía es Alexander Macgillivray, que había trabajado en Google y donde diseñó la estrategia de censura para ampliar el mercado. Usar el buscador en China o Marruecos es una experiencia muy recomendable.

En China, por ejemplo, lo que triunfa no es Twitter sino Weibo, que cuenta con cierta tolerancia del gobierno y que censura cuando hay que censurar. Y la empresa californiana quiere comerle terreno en un lugar donde se exige que las empresas de lo digital, a los reguladores y a la policía trabajen “más duramente” para limpiar los sitios web, blogs y microblogs de “rumores tóxicos”.

Desde ese punto de partida, las valoraciones menores sobre lo que particularmente no nos gusta de Twitter quedan empequeñecidas. Que a veces uno recibe insultos, amenazas, suplantaciones o que hay perfiles muy nocivos socialmente… Cierto. Pero está en juego mucho más.

Prueba a amenazar de muerte a alguien en Twitter. Es delito y serás detenido por ello. Prueba a compartir contenido pederasta. Tu IP será rastreada y ve contratando un abogado. Para juzgar ya está la justicia de cada país. Si alguien hace un uso indebido de su capacidad de expresión, hay garantías públicas contra eso. Y si hay un problema de cómo perseguir delitos cometidos contra ti desde fuera de tu país, entonces la solución es la justicia universal y el derecho internacional, no la censura.

Otra trampa argumental: igual que los medios de comuniación moderan los comentarios, ¿por qué Twitter no va a hacerlo como corresponsable de lo que se publica? Porque Twitter no es un medio, no editorializa, no construye un discurso propio. Twitter es una herramienta. O quiere serlo, al menos.

Si alguien recibe una amenaza de muerte por teléfono, ¿se nos ocurriría pedirle a la empresa telefónica que le corte la línea como solución al problema?

Sí que tiene sentido, por contra, el argumento de los que dicen que lo que ha hecho Twitter es una mejora: se blinda contra peticiones de censura global, acotando el máximo al que puede aspirar el requerimiento oficial de los gobiernos o la justicia (a veces, es lo mismo). A lo sumo, habrá una censura selectiva y local. Si se violan las leyes españolas de ofensa a la Corona y se recibe una reclamación oficial al respecto, Twitter eliminaría el contenido solo en España. El resto del mundo tendría acceso al mensaje.

Y por fin hay un asunto puramente práctico: Twitter es muy débil como gestora de comunidad. Es un producto desarrollado más por el ingenio colectivo de sus usuarios que por la propia empresa. Cualquiera que haya tenido alguna vez algún problema como usuario de Twitter y haya intentado ponerse en contacto con sus servicios técnicos, habrá comprobado que la atención al usuario es simplemente inexistente. Si Twitter no tiene la capacidad, o no quiere tenerla, de manejar a su comunidad de usuarios, ¿cómo cree que puede estar pendiente de todos los supuestos comentarios delictivos? Para eso hay un atajo peligroso: la censura previa, los perfiles desautorizados por petición de las autoridades de cada país.

Fotografía de la Plaza Tahrir de Egipto subida ayer a Twitter por @sandmonkey

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Twitter odia a Renfe

Estación de renfe cc juanlusanchez

Estación de renfe cc juanlusanchez

@astracan: “voy a entrar en renfe.es. rezad por mi alma.”

Twitter es el lugar donde los grandes expertos de la comunicación social confiesan que están enganchados a Fama. Donde los más prestigiosos analistas de la sociedad de la información se quejan de los atascos, como cualquiera. Donde abogados, periodistas, informáticos o estudiantes dejan a menudo a un lado sus roles y sus filiaciones temáticas para recomendar un libro, filosofar o compartir algo tan imporante como que les pica un pie. Twitter es una tentación constante hacia lo cotidiano, hacia lo impulsivo, hacia lo personal.

Llevado esto a otro terreno, Twitter sirve para tomar el pulso de los usuarios de Internet sobre un determinado asunto público. O sobre una determinada empresa. Es optimista pensar que en las plantas nobles de Renfe se sabe lo que las redes sociales dicen sobre ellos. O puede que lo intuyan y miren para otro lado, porque el panorama no es nada bueno.

Una simple búsqueda de la palabra Renfe en Twitter arroja un incesante goteo de quejas diarias sobre el funcionamiento del servicio ferroviario y de, sobre todo, su desesperante (este adjetivo va sin comillas porque es mío) página web. Aquí tenéis una actualización en directo de las últimas menciones:

 


“La madre que los parió”, dice el más reciente, justo cuando empiezo a escribir este post. “La web de Renfe está diseñada por Belcebú”, dijo otro hace unos 40 minutos.

Belcebú no: Indra, una empresa con una facturación que asusta* Accenture, que consigue que comprar un billete con un navegador que no sea Explorer sea un suplicio o que si tecleamos renfe.es (sin las www) no aparezca nada.

Hace unos meses, Gumersindo Lafuente, el director del medio digital soitu.es se quejaba en Twitter de lo complicado que era sacar un simple billete y con su indignación estalló la de muchos otros. Moraleja: si todos los directores de periódicos hicieran gestiones rutinarias como comprarse su propio billete de tren, las prioridades editoriales de los medios de comunicación serían otras.

Cuenta la leyenda que una vez alguien consiguió cambiar un billete de AVE en la web de Renfe”, dice @antonello, pero no parece que en ventanilla sea más fácil. “Qué fuerte! Los del servicio posventa de Renfe te recomiendan que los denuncies ante la OCU. Esta ya es la última”, comentaba esta misma tarde MariaMG.

Aparte de la web, los retrasos colman casi todo el resto de desahogos en forma de 140 caracteres: “Estupendo… Por “motivos ajenos a Renfe” el avant viene con retraso. Será causa de los ya famosos monzones y vendavales manchegos…”. Y @pigonna perdió un autobús “gracias a Renfe”. ¿Qué puede ser peor? Pues que también te critiquen en inglés: “Just arrived from uni! I utterly HATE RENFE! arggg”.

@soymasquemanu:”¿Quejarse? ¿Para qué? Renfe no escucha”

Otras búsquedas en Twitter que dan para mucho: Telefónica | Estoy en el paro.

*[actualización: gracias al comentario de Marcelino Madrigal, trabajador de Indra, matizamos lo anterior: la web de Renfe ha sido desarrollada por Accenture; Indra se encarga de otros sistemas internos de la compañía, pero no directamente de la web, aunque sí colabora en ella junto a otras empresas como Deloitte o Everis]

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Radioactivos 23 – la cultura de lo breve

Ya está online el Radioactivos 23, dedicado a un asunto absolutamente oportuno para comprender mejor el uso de las redes sociales, por ejemplo, estos días en Irán.

Wired

El nº de Marzo de 2007 de la revista Wired abrió portada titulando: Snack Attack!

Películas, TV, canciones, juegos. La cultura Pop viene ahora empaquetada como las galletas o los chips, en pequeños bocados para su consumo y disfrute inmediato. Es el entretenimiento instantáneo – y chaval, es estupendo.

Este programa está dedicada a la Snack Culture y para profundizar en algunas cuestines hablamos con Carlos Albaladejo, especialista en comunicación digital. Cristina Dominguez, aka La Bámbola, en su Escenicofrénica nos trajo un pequeño reportaje sobre la exposición de los actores y actrices en las redes sociales, y Mr MM con su sección Rudio blanco en la cabeza de una vaca donde, a través de la reinterpretación de las miniaturas de Kurtág, nos regaló la pieza de archivo-palimpsesto de esta semana.

Por mi parte, la sección la dedicamos a hablar de cómo la experiencia en el periodismo político (o en la política de declaraciones) nos enseña a mirar con cautela una cultura de lo breve que en el mundo de la información corre riesgo de convertirse en la cultura de los slogans.

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Comparto algunos apuntes que hemos usado para vertebrar la conversación:

1. Lo breve sirve para expresar ideas; pero pretender expresar todas las ideas del mundo de forma breve es una falacia. Y además, es injusto: no tiene más razón aquel que tiene más capacidad de síntesis.

2. Sin embaro, en la política-periodismo, la cultura del snack forma parte del oficio desde hace décadas; antes de Internet. Porque los periodistas y los políticos se relacionan a base de titulares (prensa), de cortes de voz (radio), de totales (TV), todo lo que se pueda llamar ‘sound-bite‘. Solo nos llega aquello que cabe en 2 líneas de texto, en 20 segundos de voz o en 15 de imagen.

3. Esto ha convertido a la política y al periodismo político en una sucesión de slogans, de lemas, de frases hechas. No todas las ideas están preparadas para ser sintetizadas en 20 segundos; no todos los políticos o periodistas son capaces de resumir argumentos en ese tiempo. Resultado: la retórica vacía, redundante e insultona es la vía más rápida para poder tener algún tipo de efecto. Y después, los medios retwittean.

4. Internet, en su momento, permitió luchar contra esa cultura de lo breve. El hipervínculo es un snack, pero te da hambre de bocadillo. Los medios digitales y los blogs de análisis son un buen bocadillo.

5. Sin embargo, la muerte de los blogs en manos de redes sociales está trasladando esa cultura del slogan también a Internet.

Y, además, Irán.

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La ubicuidad de Rosa Díez (II)

La entrada anterior a esta, donde se cuenta cómo una casualidad y una mala previsión han dejado evidencia que la cuenta personal en Twitter de Rosa Díez no es administrada directamente por ella (no al menos en la mañana de hoy), ha traído cierta cola.

A esta hora, el post es primera noticia de portada en radiocable.com, donde incluyen una entrevista telefónica que me han hecho esta mañana. Además, han conseguido lo que yo no he tenido suerte de conseguir, que el partido de Rosa Díez, UPyD, les dé una respuesta sobre el tema:

“Su blog lo actualiza ella, todos los días escribe ella, el facebook también lo actualiza ella, sus recetas, sus cosas… y el tuenti o el Twitter o como se llame, cuando ella no puede, evidentemente como hoy, pues no puede estar en todo, tiene una persona, un ayudante personal, un equipo o ponlo como quieras, que con sus instrucciones lo hace por ella. Ya está”

En algunos blogs ya he ido comentando mi opinión al respecto, así que quiero limitarme a hacer un repaso de opiniones, para que entre todos nos formemos una conclusión y para que nadie crea que esto va sobre Rosa Díez. Esto va sobre la comunicación y la política.

Fernando Berlín:

“Como digo no es el debate del año, pero es llamativo porque una cuenta de Twitter no deja de ser una especie de medio de comunicación interpersonal, estrecho, de tú a tú. (…) Si “no puede estar en todo” como han contestado, molestos, desde su gabinete, a lo mejor es que no debe estar, en lugar de fingir que lo hace. Porque la cuenta de twitter no está a nombre de su asesor, ni siquiera de su grupo político, sino a nombre de Rosa Díez, la persona que quiso imitar a los demócratas en su éxito con las redes”

Ícaro Moyano:

“Si acabamos de descubrir que los políticos (o artistas) no llevan directamente todo su yo en red es que estamos a punto de caer en la cuenta de que en este local se fuma. Y señores, tampoco es grave. A veces es mejor dejarlo en manos de profesionales que hacer el ridículo. Obviamente seguimos muy lejos de la política dospuntocero, pero vamos avanzando. En este caso el error ha sido de coordinación de agenda. Nada más”

Sergio M. Mahugo:

“¡Qué lejos queda aquello de que los medios sociales son personas y que las personas, los mercados ó la democracia reclaman conversaciones. ¡Qué lejos aquello de la Política 3.0! ¡Qué mal nos están acostumbrando¡”

Rosa JC:

“Rosa Díez estaba en la tele y a la vez en Twitter. Que la cuenta del partido la lleven profesionales me parece normal. De la personal se espera otra cosa”

Comentario en Menéame:

“Personalmente, pienso que las cosas son así y se ve que algunas actualizaciones as hace ella. No se puede estar todo el día pendiente de Twitter, y menos teniendo que dirigir una campaña”

Y hay un etcétera en algunos correos electrónicos que me he estado cruzando con gente durante el día de hoy.

Actualización – Enrique Dans:

Desde mi punto de vista, mentir en política es y será siempre algo completamente  inaceptable, y las herramientas tecnológicas están, entre otras cosas, para que los electores podamos saber lo que estan haciendo nuestros políticos, no para que nos cuenten batallitas y simulen ser personas encantadoras y cercanas. Lo sucedido con Rosa Díez nos trae un debate necesario: ¿queremos políticos que utilicen las herramientas de la red para comunicarse con su electorado de manera genuina, para acercar su gestión y escuchar la retroalimentación subsiguiente, o estamos dispuestos a aceptar que “como están muy ocupados”, todo sea en realidad una farsa impostada? ¿Debe un político ser alguien que no escribe sus discursos, ni su blog, ni sus actualizaciones en Twitter, ni su programa, ni nada, alguien que está “demasiado ocupado como para hablar directamente con sus ciudadanos”? ¿Entonces para qué lo quiero? ¿Es una figura publicitaria, un simple icono representativo? ¿Nos parece bien que la política se convierta en un mero teatro, o en la era de las herramientas de publicación personales y sencillas, le demandamos algo más?

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Radioactivos 12 | Gaza, twitter y la propaganda

Primer Radioactivos de 2009; uno vuelve de las Navidades como con ganas de decir cosas que de diciembre a enero parece que también se toman vacaciones. No tiene uno el cuerpo para escuchar monsergas, y a veces ni para decirlas.

Tras el empacho de polvorones de las navidades volvemos con un programa intenso, político y reflexivo. La inexorable actualidad no nos permite aislarnos del frío, tampoco de lo que ocurre en Gaza, ni de cómo se criminaliza la acción social de algunos compañeros envueltos en un absurdo proceso penal por unos hechos ocurridos durante el Mayday de 2006. La nota musical sigue esta línea temática para abrir los horizontes sonoros al hip-hop libre y combativo, mientras que el ruido blanco en la cabeza de una vaca nos regala un minuto reinvención experimental. No os perdáis la última parte del programa con la nueva sección, “Cortes e Ingles”.

En la sección en la que participo, nos adentramos en una conversación con muchos recovecos y cabos sueltos: empezamos con una conversación con Jorge Romance sobre @freedomforgaza y otros usos informativos de Twitter, después hablamos de propaganda y acabamos mezclando a Kanouté, Escolar, ADN.es y ETA. En fin, cualquier cosa puede pasar en la cultura del remix. Que lo disfruten.

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